Cambió de género y lo dejaron afuera del Judo

“El día que me entregaron mi nuevo DNI sentí todas las emociones juntas. Estaba re feliz. Sabía que estaba dando un gran paso, el paso que siempre quise dar; pero como que tenía miedo por mi familia, por cómo lo tomarían. Igual estaba decidido y sabía que estaba haciendo algo bueno por mí, y tenía la necesidad de hacerlo. Por eso fue un día inolvidable. Por fin tenía algo que identificaba lo que soy, con el nombre y el sexo con los que me identifico”, reflexionó Thomás Cañete (19) respecto de su nueva identidad de género. Así, el 15 de febrero del 2019 quedará grabado en su memoria, como también los innumerables logros deportivos que cosechó años antes, cuando era Tamara Cañete, una de las mejores judocas de Misiones. Múltiple campeona provincial, hizo podio en los nacionales de Córdoba y Formosa y fue medalla de oro en los Nacional Juegos Evita. Como integrante de la selección argentina obtuvo la medalla de plata en el Sudamericano de Chile.Tantos logros la llevaron a consagrarse como la Deportista Obereña del 2014. “Mi pasado me hizo lo que soy hoy, y estoy orgulloso de ello. Pero lamentablemente, mi entrenador de toda la vida, el que me ayudó a crecer, tuvo una actitud muy negativa con mi nueva identidad de género. Para mí fue muy feo, porque era como un segundo papá y compartimos muchísimas cosas”, lamentó.En diálogo con El Territorio, Thomás aseguró que su ex entrenador le cerró las puertas del tatami que lo vio crecer, lo que significó un duro golpe anímico.“Un día llegué a entrenar re feliz y me dijo que estaba mal lo que hacía, que tiré por la borda todo lo que construí y que ahora no era nadie. Me cerró las puertas. También fue un golpe para mis padres, porque soy hijo único y ellos siempre le dieron toda la confianza para estar conmigo”, comentó. 

Pasión intacta

Pero Thomás asimiló el golpe con la fortaleza y el coraje que siempre lo caracterizó en el tatami, aunque reconoció que primero dolió, más por venir de quien vino.  “En apariencias es un entrenador muy abierto y tolerante, pero hoy tengo que decir que siempre fue homofóbico. Compartimos muchas cosas y por eso lo digo”, indicó. Ante el rechazo del sensei por un tiempo abandonó la práctica del deporte, pero la pasión pudo más y aparecieron los amigos de fierro, como Diego Álvarez, con quien entrena actualmente. Al respecto, subrayó que “nadie puede decirnos que no hagamos lo que amamos. Amo el deporte, me gusta mucho entrenar y, cuando pase la pandemia, quiero volver a competir”. También instó a las personas a buscar la felicidad, a pesar de lo que diga el entorno o la sociedad. “Al fin y al cabo, yo sigo siendo la misma persona, sólo que tengo la identidad que quiero y que me hace feliz. Por eso es importante que los formadores y entrenadores sepan respetar a todas las personas y no discriminen”, opinó. En tal sentido, por ejemplo, destacó la predisposición del personal del Registro de las Personas, donde todos lo trataron muy bien y lo hicieron sentir cómodo durante la tramitación del su nuevo DNI.  “Yo tenía una carrera deportiva muy buena, pero cuando dije quién era no me dejaron seguir. No quisiera que otras personas pasen por lo mismo porque es muy feo, muy injusto”, reflexionó.Y agregó: “Hay muchas personas en mi misma situación y les digo que sigan con sus sueños. Si hacen deporte y un entrenador les cierra la puerta, vayan con otro y otro y otro, porque alguien los aceptará porque sabe que el género no importa, sino la persona”. 

Proyectos y familia

Para Thomás Cañete, como tantos jóvenes que este año iniciaron la facultad, la pandemia de Covid-19 complicó la adaptación al ciclo superior, pero ello no impide que curse las materias con entusiasmo. “Empecé a estudiar profesorado en artes plásticas y me encanta. Por la pandemia damos clases virtuales y cuesta un poco, pero hay que adaptarse”, dijo con el tono optimista que lo caracteriza. En tanto, se refirió a lo que significó para su familia su cambio de identidad de género. “Me costó decirles porque tenía miedo de lastimarlos. Por suerte mi papá lo entendió bien; pero a mi mamá le cuesta un poco más, aunque me acepta”, reconoció.Y comentó una infidencia: “En principio decía que era lesbiana, como para ver cómo reaccionaban. Después les dije que era un chico transgénero y les costó, pero me sentí contenido igual. Hay parientes a los que todavía les cuesta, pero todos saben. No escondo quien soy. Sé lo que soy y reconozco el valor que tengo, y estoy dispuesto a ayudar a otros que estén en la misma situación. Es muy satisfactorio vivir sin fingir”. 

El Territorio.