Comerciante obereña pide la reapertura de la actividad comercial

Un comercio familiar que hace 34 años trabaja de forma ininterrumpida en la ciudad de Oberá, siente la presión económica de pagar sueldos, impuestos y cheques. La propietaria se cansó y contó lo que sienten y esperan respuesta del alcalde Carlos Fernández para que habiliten la reapertura comercial.

La situación no es fácil para ningún comerciante, Pymes, o monotributistas que hace más de 40 días que no trabajan normalmente, “hace dos meses que tenemos el comercio cerrado, no nos entra ni un peso, los impuestos hay que seguir pagando, los cheques que teníamos dado siguen entrando en el banco como si nada y nos prohíben abrir las puertas”, expresó molesta Elvira, la propietaria de Casablanca.

Como algunos esperan la reapertura comercial, otros se jugaron vender de forma online, a través de WhatsApp o Facebook, con sistema delivery, pero Elvira sostiene que no están acostumbrados los obereños a comprar con ese sistema y pierden mercado.

Además la comerciante contó que envió una nota a Carlos Fernández, intendente del gobierno de la ciudad, pero hasta el momento no obtuvo respuesta, “hace más de 15 días que mande una carta a la municipalidad, dónde me tomaron el teléfono, dónde quedó que el intendente me iba a responder y hasta el día de hoy estoy esperando una respuesta”.

Mientras que al ser consultada sobre los recaudos y protocolos en la atención, aseguró que presentó todo en la municipalidad, “le escribí al intendente que vamos a tomar todos los recaudos correspondientes y protocolos necesarios para poder abrir, pero porque no nos dejan trabajar porque todo hay que seguir pagando, dentro de poco voy a ir a pedir comida a un comedor, sería el colmo”, lamentó.

Casablanca es una empresa familiar que se dedica a la confección y venta de indumentaria, como también la venta de ollas y sartenes, desde 1986, son parte de la comunidad.

Están esperando que desde la Cámara de Industria Producción y Comercio de Oberá, “todo estos días que estábamos llamando a la Cripco, no atendían el teléfono, pero es porque estaban respetando el confinamiento”.

Para finalizar cargo contra algunos integrantes de la sociedad, sostienen que no son responsables por no usar el barbijo, “la gente no toma conciencia que no usa el barbijo, si nos cuidamos es mejor, esto es serio, no es joda, hay gente que no cree”, afirmó.

El Territorio.