El Tribunal de Oberá descartó alevosía en el homicidio de Marilyn Bárbaro

A pesar de la parálisis que la aquejaba y su evidente indefensión, la víctima fue masacrada a golpes. Para completar el cuadro de horror, la autopsia confirmó que aún respiraba cuando la sepultaron en un subsuelo de su propia casa.

Pero para el Tribunal Penal subrogante que condenó a Rubén Oscar Schnimg (36) por el brutal homicidio de María Elena “Marilyn” Bárbaro (54), no existió ensañamiento ni alevosía, como sí se probó en la instrucción. Por ello fue sentenciado a 13 años de cárcel.
El pasado 10 de junio, tras homologarse la pena por homicidio simple y robo, Schnimg ingresó a la Unidad Penal II de Oberá como condenado por el asesinato perpetrado el 17 de abril de 2004 en Oberá.
De esta forma, tuvieron que pasar más de 16 años para que se concrete una condena.
Desde el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) señalaron que el imputado fue puesto en aislamiento para cumplir con la cuarentena obligatoria por la pandemia de Covid-19.
En consecuencia, recién a partir del 24 del mes en curso será ubicado con la población común. Pero para Schnimg no será un escenario nuevo, puesto que ya estuvo alojado poco más de siete años en la cárcel de Oberá por el crimen de Marilyn, pero sin condena, por lo que oportunamente fue excarcelado.
Luego transcurrió casi una década entre recursos y apelaciones que dilataron la sentencia, pero finalmente condenaron sólo a uno de los cinco implicados iniciales.
Ocurre que desde un primer momento, Schnimg fue el único que reconoció haber estado en el lugar del hecho, lo que complicó su situación procesal.
Como contrapartida, en un proceso plagado de suspicacias debido a las relaciones políticas de algunos de los sospechosos, tal como denunció la familia de la víctima, los otros imputados fueron absueltos.

Silencio y beneficio
Tampoco hubo posibilidad de escuchar a Schnimg en un debate oral, ya que se acogió a un juicio abreviado, lo cual implica reconocer el delito, al tiempo que se retribuye con una merma en la pena.
Así, lo que inicialmente fue calificado como “homicidio calificado por ensañamiento y alevosía, y robo”, decantó en “homicidio simple y robo en concurso real” y una pena de 13 años de cárcel.
El Tribunal subrogante integrado por los camaristas Jorge Erasmo Villalba, Graciela Ivonne Heppner y Mónica Viviana Drganc Fernández suscribieron la sentencia, de la cual aún no se dieron a conocer los argumentos.
Al respecto, entre los puntos que generan mayores interrogantes destaca en qué se apoyó el Tribunal para absolver a Schnimg de ensañamiento y alevosía, lo que habría implicado prisión perpetua.
Según el Código Penal, el homicidio con alevosía es un agravante de la figura de homicidio y se sanciona con la máxima pena. El artículo 80, inciso 2°, dice que se impondrá reclusión o prisión perpetua “al que matara” con “ensañamiento, alevosía, veneno u otro procedimiento insidioso”.
Precisamente, en la instrucción de la causa se probó el ensañamiento y alevosía.
Además, por los años que purgó sin condena, Schnimg está a pocos meses de cumplir los dos tercios de la pena, instancia en la que sería beneficiado con la libertad condicional.
Así, una vez más y ahora para siempre -puesto que se llegó a una sentencia-, el interés de la opinión pública en torno a la resolución del caso contrasta con el hermetismo judicial.
Más allá de cualquier especulación, lo cierto es que con la condena atenuada que recibió Schnimg se cierra uno de los casos más resonantes en la historia criminal de Misiones, tanto por la brutalidad del hecho como por un proceso judicial plagado de sospechas.

Cuatro absueltos
La voluminosa causa por el homicidio de Marilyn Bárbaro tuvo cinco procesados.
Además de Schnimg, también fueron implicados Matías Ortiz, Gabriel Piotroski, Patricio Do Santos y Daniel “Chaparro” Núñez.
Al inicio de la instrucción el primero declaró que ofició de “campana”, pero luego se desdijo. Afirmó que la defensora oficial le recomendó que diga eso “porque así iba a zafar”.
También insistió con que ni siquiera ingresó a la casa de Marilyn. Luego del hecho condujo el auto de la víctima, aunque argumentó que pensó que era el coche de Piotroski.
Marilyn Bárbaro fue asesinada en la noche del 17 de abril de 2004 en su domicilio de calle México y avenida Italia, a pocas cuadras del centro de Oberá.
Se estima que el móvil del homicidio habría sido el robo, ya que la víctima tenía dinero de la venta de pinos.
Durante la instrucción, peritos de Gendarmería Nacional Argentina (GNA) encontraron cabellos de la víctima en el interior del Ford Escort que conducía Ortiz, prueba que luego fue impugnada por la defensa debido a un falla en la cadena de custodia.
Argumentaron que se había violado una de las fajas de seguridad del coche que estaba en resguardo del Escuadrón 9 Oberá, lo que terminó favoreciendo al dueño del auto.
Ya sin sustento científico, todo el peso de la acusación se apoyó en la figura de Schnimg, quien estuvo preso siete años, hasta que fue beneficiado con la excarcelación bajo caución juratoria.
Antes, en octubre de 2008, la jueza Kunzmann de Gauchat había ordenado el sobreseimiento y la liberación de Ortiz, Piotroski, Do Santos y Núñez.
Piotroski y Ortiz habían estado recluidos en una clínica privada, mientras que los otros procesados permanecieron en la penitenciaría local.
Sobre el brutal hecho, Judith Bárbaro, hermana de Marilyn, mencionó que “en un primer momento el pueblo nos acompañó, se hicieron marchas y pedidos de justicia, pero después hubo mucho temor y la gente se fue alejando”.
Incluso, mencionó que algunos vecinos primero dijeron que escucharon ruidos y vieron movimientos, pero luego se desdijeron.
Contó que la discapacidad de Marilyn fue secuela de una parálisis infantil, aunque ello no impidió que estudie y se reciba de maestra y después de kinesióloga en la Universidad de Buenos Aires (UBA), aunque nunca ejerció, comentó Judith.
Al mismo tiempo, recordó con afecto a otras de sus hermanas, Juana “Ticha” Bárbaro, quien en los años posteriores al homicidio se constituyó en una referente contra la impunidad en Misiones.
“La partida de Ticha se apuró por tanta injusticia. Ella entregó su vida a esclarecer el asesinato de nuestra hermana, pero murió sin encontrar las respuestas que todos queremos”, remarcó.

En cifra

7
Rubén Oscar Schnimg (36) pasó poco más de siete años en el penal de Oberá por el caso y sin condena. Después fue excarcelado por la Justicia.

Dolor de hermana
“Es imposible volver atrás el tiempo para recuperar a Marilyn y viviremos siempre con esa tristeza. Con el dolor de las atrocidades que padeció. Pero estoy convencida de que la gente, la comunidad de Oberá, no tiene dudas sobre quiénes fueron los asesinos. Es imposible que haya sido sólo Schnimg. Todos sabemos que fueron varios y la condena social es contundente”, reflexionó Judith Bárbaro (77), hermana de Marilyn, luego de confirmarse que el imputado acordó un juicio abreviado. Hace varios años Judith Bárbaro se mudó de Oberá a Posadas para estar más cerca de sus hijos y nietos, pero también por seguridad.“Con todas las cosas que pasaron tenía miedo de seguir viviendo en Oberá”, reconoció. Hablar de la familia Bárbaroes hablar de pioneros, de inmigrantes que dejaron un legado en varios ámbitos dela comunidad. En tanto, el homicidio de Marilyn y las circunstancias que rodearonel hecho se inscriben entre las páginas más oscuras de la historia local. “Yo siempre digo que las veces que avanzábamos un paso, después retrocedíamos dos. Desde el primer momento fue una lucha muy desigual porque hubo muchos intereses en el medio”, opinó. Aquel 17 de abril de 2004, Judith y Cuqui Bárbaro visitaron a su hermana Marilyn en la casa de calle México y avenida Italia. Primero se retiró Cuqui, la mayor, y luego se fue Judith, la última persona que vio con vida a Marilyn, salvo por los asesinos. “Schnimg declaró que esperaron que salga una señora con el auto, a eso de la 20.30, y ahí entraron a la casa. Yo fui la última, pero recuerdo que un rato antes con Marilyn y Cuqui escuchamos que los perros ladraban mucho y tuvimos miedo de salir a ver”, agregó.

Por Daniel Villamea.

El Territorio.