Murió Geniolito, el violín de las dos culturas

Este jueves al mediodía se conoció la muerte de Lorenzo Benítez, el cacique más conocido como Geniolito, el mbya guaraní que con su violín ganó el reconocimiento de su pueblo y el de los blancos, especialmente el de los posadeños.

Con 70 años, Lorenzo tenía dos apodos menos conocidos: Caraí y Yaguareté. Caraí (señor) de su comunidad, puesto que era el cacique de la pequeña aldea Ivy Poty en San Ignacio. Y Yaguareté porque le encantaba comer carne, particularmente asado.

El apodo de Geniolito saltó popularmente cuando empezó a salira las calles para regalar su carisma y talento artístico. Músico y compositor autodidacta, fue uno de los pocos personajes populares que quedaban en la provincia.

El cacique Lorenzo Benítez volvía a Posadas para visibilizar los problemas de la aldea en la peatonal de la calle San Martín, en donde comenzó a tocar, apoyando su violín en la clavícula, como acunando al instrumento de cuerdas para una tierna ensoñación.

Los restos de Geniolito serán velados desde esta tarde en la comunidad de Andresito, en la localidad de San Ignacio.

El origen de Geniolito
Geniolito aprendió a tocar escuchando atentamente. “Una vez yo he visto de gente que vino de Paraguay. Un viejito que traía violines. Vi como tocaba, como templaba. No me enseñó nada, aprendí por la mirada nomás”, confesó.

En 2017 tocaba su séptimo violín. El primero que tuvo fue obsequiado por su patrón en la tarefa. “Él me llamó geniol, geniolito”, contó el cacique.“Era un alemán, Ignacio Fogert. Él me consiguió un violín, el primero que tuve. Tengo uno que quedó en mi casa. Está roto. Hubo otro que se me rompió, otro que me robaron”, lamenta por entonces, en otra de las entrevistas con El Territorio.

Geniolito era el tarefero número cinco. Recién estaba casado y no quería trabajar. Entonces le dijo a su patrón que le dolía la cabeza. Él se ofreció llevarlo a un hospital pero el aborigen le dijo que sólo necesitaba un geniol. Al otro día, se quejó de la misma dolencia y pidió un geniol. Al tercer día, el patrón enumeró: “Tareferos 1, 2, 3, 4 y geniol”.

Los reclamos
Una de las últimas visitas a Posadas de Lorenzo fue “para hacer unos pesos y para pedir casas nuevas para mi gente”, según dijo, en una pausa de su recital callejero.
El mbya más famoso detalló por entonces que “alguna música es de mi pueblo y otras son de la región, estoy acá porque de esta forma me ven, ven un mbya que hace arte y que además pide por las necesidades de su familia”.

En Yvi Poty II, a la entrada del Teyú viven siete familias. La comunidad se apartó de la Yvi original que es más antigua y numerosa.
“A nuestra comunidad no llegan los servicios, no llega alimento ni nada, tenemos que venir a Posadas, por ahí una vez al mes o cada dos meses, necesitamos casas aunque sean unas maderas para tener un refugio donde tener nuestras cosas y estar si hay tormenta”.

El Territorio.