Pueblos originarios en alerta por nuevos desmontes

Las comunidades mbya guaraní están en alerta por el avance de la deforestación en diferentes puntos de la provincia. Entre ellos, los pueblos del área de Campo Grande nuevamente se encontraron con parte del territorio sagrado arrasado por las máquinas.

En febrero del 2020 se desató una gran polémica luego de que referentes de varias aldeas protestaron frente a los tractores para que no avancen sobre la selva.

Desde el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA) volvieron a comunicar el descontento de las comunidades y nuevos reclamos hacia las autoridades provinciales.

Respecto a la zona afectada, la porción de la selva corresponde a la comunidad Ka’a Kupe, ubicada en cercanías de la ruta provincial 7. El área natural se encuentra dentro de los territorios relevados y protegidos por la ley 26.160. En esta ocasión las máquinas estuvieron trabajando en el lote 5b, es decir, afectaron otro lugar al ya limpiado durante enero y principio de febrero.

En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, uno de los referentres de Ka’a Kupe, Mario Borjas, explicó que “el daño al monte volvió a presentarse pero esta vez en otro lugar y creemos que esto sucedió con el permiso del Ministerio de Ecología de Misiones. Además, los trabajos se realizaron durante la cuarentena, porque la semana pasada recién se dieron cuenta las comunidades de la falta de vegetación”.

Acerca de los terrenos, detalló que “están relevadas alrededor de cinco mil hectáreas. En esta zona de territorio son seis comunidades, aunque todas están dentro de lo que corresponde a Ka’a Kupe, la primera que estuvo en el área. La vez pasada ya sucedió que una empresa entró en el mismo lugar que pertenece al territorio relevado y protegido. En esa ocasión habían entrado entre el tercero y el cuatro lote, en un primer momento tuvimos un diálogo con el Ministerio de Ecología donde la comunidad planteó que el relevamiento territorial se tenía que respetar”.

En cuanto a la pérdida de biodiversidad, Borjas aclaró que “si bien el daño pareciera que no fuera grande, lo es para las comunidades, porque no sólo se avanza sobre la selva para hacer caminos sino que se destruye la vegetación utilizada para la medicina tradicional. El primer reclamo fue cuando sacaron maderas de una zona que respetamos mucho y no podemos ni nosotros tocar por ser un terreno sagrado. También hay otros lugares relevados donde volvieron a ponerse a trabajar”.

Por otra parte, contó que “las máquinas por ahora no están más dentro del lote pero dejaron señales claras de su presencia. Cuando fueron todos los miembros de la comunidad se encontraron con varias maderas de gran porte que habían sido liberadas. Es por esto que vamos reunirnos entre los representantes de las comunidades para ver qué camino podemos seguir con este nuevo reclamo colectivo”.

Mario Borjas recordó también que “en un primer momento hubo un acercamiento con el Ministerio de Ecología, luego de que logramos frenar que avancen sobre la zona sagrada. Los funcionarios llegaron hasta la comunidad para una pequeña charla. En ese momento les explicamos cuál es nuestra preocupación y porque es necesario que se cuide el monte. Más allá del mapa de Misiones que tienen las autoridades, que muestran todo verde, hay que tener en cuenta la cantidad de vegetación valiosa que existe en ella”.

El respeto a la cultura

En el comunicado de ENDEPA, el mburuvicha de Ka’a Kupe, Sabino Benítez, reflexionó que “estamos preocupados porque no se respetan nuestros derechos reconocidos en la Constitución Nacional y en el Convenio 169 de la OIT. El Gobierno y la empresa CARBA SA tienen que entender que tenemos otra cultura y merecemos ser respetados”.

Asimismo, apuntó a que “el modo en que cuidamos la vida que hay en la naturaleza es diferente. En un árbol vemos remedio, alimento, cuidador del agua, cuidador de animales. El modo de ver de los no indígenas es diferente, nos pone tristes porque destruyen, contaminan los arroyitos y nuestra cultura se ve afectada. La naturaleza es parte de la vida de los Pueblos Indígenas y no somos egoístas, nuestro cuidado de la selva beneficia a toda la sociedad”.

Primera Edición.