Vinculan deceso de su madre con la falta de asistencia del Samic

“Cinco ambulancias acá paradas, pero llamás y no hay ambulancia. Mi vieja se murió por culpa de esta gente. Tienen las ambulancias nuevas acá juntando polvo, pero no pudieron darme una mano para salvarle la vida de mi mamá”, dice Ramón Báez en un video que fue grabado el pasado domingo 23 de agosto en el estacionamiento del hospital Samic de Oberá.

Su voz entrecortada por el dolor y la bronca ante las circunstancias que rodearon el deceso de su madre, Eronita Rivero (64), quien falleció a causa de un paro cardiorrespiratorio no traumático, según el certificado de defunción.

La familia no cuestiona el motivo de la muerte, sino la falta de asistencia en tiempo y forma, ya que nunca llegó la ambulancia que solicitaron insistentemente desde el domicilio de calle Portugal, en el barrio Caballeriza.

Con las pruebas del caso, el último jueves Báez radicó una denuncia ante la Fiscalía de Instrucción Dos, a cargo de la fiscal Miriam Silke, para que se investigue la presunta comisión de un delito que derivó el deceso de su madre.

Además de un CD con el video donde se observan cinco ambulancias estacionadas, también aportó una serie de capturas de pantalla en las que constan las sucesivas llamadas realizadas al 107 del servicio de emergencia del Samic solicitando asistencia.

Según corroboró El Territorio, entre las 23.12 y las 23.29 del día del hecho se realizaron por lo menos siete llamadas solicitando una ambulancia: en tres no atendieron, una duró 13 segundos y en las tres restantes hablaron entre uno y dos minutos. Pero la asistencia nunca llegó y la mujer tuvo que ser trasladada por un vecino en un vehículo particular.

Atención previa
En diálogo con El Territorio, Marcos, Ramón y Sandra Báez expresaron su pesar ante el fallecimiento de su madre y criticaron la atención recibida en el hospital de Oberá, donde apenas 48 horas antes ya había sido atendida por un pico de presión. Contaron que la mujer era una paciente de riesgo, puesto que padecía hipertensión, diabetes y problemas cardíacos, pero con tratamiento adecuado llevaba una vida activa.

Al respecto, Ramón precisó que “el viernes anterior (21 de agosto) a la noche la llevé al hospital porque estaba con la presión alta y se sentía muy mal. Llegamos a emergencias, expliqué lo que pasaba y me dijeron que nos sentemos y esperemos. Después la atendió una médica, le hizo un inyectable y le recetó una pastilla”.

“Nos dio la receta y le mandó a la casa, siendo que seguía mal y me parece que tendría que haber quedado internada en observación, unas horas por lo menos. Pero parece que nos les importa la gente, atienden por arriba y listo”, lamentó.

Dos días después, el domingo por la noche, la señora Rivero se descompuso y sus hijos comenzaron a llamar al 107 para solicitar una ambulancia.

“Todas las veces que atendían pedían el nombre y número de DNI de mi mamá y del que llamaba, la dirección y los síntomas. Pero cortaban y no venían, por eso volvíamos a llamar y otra vez pedían los mismos datos que ya les habíamos dado. Fue desesperante, como si nos estaban tomando el pelo”, graficó Marcos.

Dolor e impotencia
Ante la falta de respuestas de Salud Pública y la desesperación del momento, llamaron al 911 y en pocos minutos arribó un móvil policial, aunque el traslado se concretó con el vehículo de un vecino.

“El Comando llegó rápido, pero mi mamá ya estaba en el otro auto. Igual la Policía nos acompañó para liberar el tránsito. Cuando salimos tenía pulso; por eso si una ambulancia hubiera llegado antes capaz que se salvaba”, agregó Marcos.

Visiblemente conmovida, Sandra Báez recordó que hace siete años padecieron una situación casi calcada con su padre, entonces de 63, quien falleció en un ataque cardíaco esperando la asistencia.

“Con papá pasó lo mismo. Nos cansamos de llamar la ambulancia y no vinieron. La diferencia fue que él murió en el patio”, lamentó con los ojos colmados de lágrimas.

Por ello, se quejó de la falta profesionalismo del personal del 107, al punto que “al llegar al hospital vimos las ambulancias estacionadas y los choferes tomando mate. No entiendo cómo pueden actuar así, con total desprecio por la vida”.

A su lado, su hermano Ramón agregó: “Pero bien que a las enfermeras que viven en el barrio les traen a sus casa con ambulancia. Siempre lo vemos”.

“Nosotros no vamos a recuperar a nuestra mamá, pero hicimos la denuncia y queremos que esto se sepa para que se tomen medidas y no vuelva a pasar. Para cualquier familia es demasiado triste y muy injusto lo que pasó”, subrayó abatido.

Respuesta oficial
Ante la consulta de El Territorio, el director del hospital Samic, Héctor González, comentó que personal encargado del servicio de ambulancias le informó sobre el incidente, aunque la versión de éstos dista mucho de lo que denunciaron los hijos de la fallecida.

“El lunes la gente del 107 me informó que recibieron un llamado pidiendo que vaya rápido una ambulancia, pero no dieron nombre ni dijeron que tenía el paciente y después amenazaron al personal. Entonces llamaron a la Policía y para comentar eso, me informó el personal”, indicó el funcionario.

Asimismo, comentó que “es muy común que la gente llame pidiendo ambulancias y no se identifique. Pero en este caso, más allá de la versión del personal, voy a investigar para deslindar las responsabilidades. Y si algún operador no hizo su trabajo como corresponde deberá asumir las consecuencias”.