Atentaron contra una comisaría y apuntan a la mafia de la soja

Una pareja de policías asignada a la Unidad Regional VIII, atravesó ayer una madrugada al borde de la tragedia. A las 2 los despertaron los estampidos e impactos de balas contra la mampostería y ventanas de su vivienda en barrio Los Lapachos y, cuando se asomaron, encontraron su auto en llamas. La primera sospecha apunta a una amenaza por los controles y secuestros de camiones con soja para contrabando.

“Dormíamos, nos despertamos con los disparos literalmente. Cuando sentimos que terminaron, yo me asomé a una ventana y no vi a nadie. Mi esposo salió y ahí nos dimos cuenta que el auto estaba en llamas”, dijo la jefa de la comisaría Segunda de San Vicente, María Eugenia Miranda (33) en contacto con PRIMERA EDICIÓN.

Ocurrió en el barrio Los Lapachos cuando un sargento de la División Traslados y su pareja, jefa de la mencionada comisaría y su hijo de 4 años descansaban.

La pareja se despertó al escuchar estruendos y al asomarse por una ventana, divisaron que su Peugeot 408 blanco estaba en llamas. Los peritajes de la Policía Científica de la UR-VIII registraron 19 rastros de disparos contra la propiedad.

“Lo primero que hice fue pedir que venga un móvil de la comisaría y los bomberos. Había varios impactos en la planta baja de mi casa. Secuestraron como veinte casquillos. Suponemos que se dispararon de al menos dos armas a la vez porque no hubo interrupciones como para decir que hayan recargado una misma pistola”, agregó la oficial.

Además, Miranda confió que se encontró una botella de vidrio rota con restos de combustible y restos de una media utilizada como mecha de una bomba casera tipo molotov. También fue secuestrado un envase líquido inflamable, aparentemente nafta. “Nunca tuvimos problemas de este tipo. Sabemos que puede tener relación a los operativos recientes de contrabando de granos, pero tampoco podemos afirmarlo por ahora, al menos hasta tener pruebas o datos concretos”.

Respecto a la investigación, a cargo de la brigada de Investigaciones de la UR-VIII y la Dirección Delitos Complejos de la Policía, se aclaró ayer por la tarde que, hasta el momento, no hay detenidos ni sospechosos por lo sucedido.

En este contexto, desde la Policía señalaron que un posible móvil del ataque se debería a los procedimientos por contrabando de soja y maíz, que en la zona son muy frecuentes a tal punto que en lo que va del año se secuestraron o retuvieron 23 camiones por diferentes irregularidades en rutas provinciales 221 y 13 además de la ruta nacional 14, jurisdicción de la policía de San Vicente, particularmente de la comisaría a cargo de Miranda.

Dicha dependencia encabeza los operativos y despliega diariamente controles en estas rutas. Según voceros de la policía se retuvieron 1.011 toneladas de soja transportadas en 13 camiones, y 443 toneladas de maíz llevadas en 10 camiones por las irregularidades mencionadas, sumando 1.454 toneladas en total.

“Hecho grave y preocupante”

El comisario Carlos Roberto Kallus, director de Seguridad de la Policía de Misiones, apuntó respecto al atentado en San Vicente: “Fue un hecho grave y preocupante. La institución les brindará (a las víctimas) todo el apoyo. Lamentablemente pasan estas cosas porque se está trabajando bien”, dijo a la radio de Primera Edición.

Agregó sobre esta relación del atentado con los procedimientos policiales en ruta contra el contrabando o irregularidades en transportes de granos, dijo que “hace unos días se viralizó un audio en donde se presumía que podía ocurrir el atentado por la cantidad de operativos que tuvimos, nueve en una semana”.

Respecto a la situación de la pareja, manifestó que “ella (por la oficial y jefa de la comisaría Segunda de San Vicente) va a seguir adelante con su trabajo y nosotros desde la Jefatura de Policía le vamos a brindar todo el apoyo. No tenemos hipótesis de dónde salió el ataque o quiénes pudieron cometerlo, pero ante la cercanía de la jurisdicción Segunda con la costa del río Uruguay y la frontera con Brasil, se puede pensar en gente de afuera de la provincia”.

Primera Edición.