Bauti: un obereño de 11 años, paciente oncológico y talentoso ilustrador que emocionó a todos en la Feria del Libro

Bautista Nicolás Sánchez ilustró el libro “Una serie de malentendidos”, de Claudia Marcela Vázquez, una historia de inclusión a través de la lengua de señas. Bauti se halla en tratamiento en Buenos Aires, pero compartió un emotivo video.

La presentación de “Una serie de malentendidos”, de Claudia Marcela Vázquez, constituyó  uno de los momentos más emocionantes de la 45° Feria Provincial del Libro de Oberá.  

Por un lado la trama del libro, que relata las vivencias de René, un niño con hipoacusia sin diagnóstico… hasta que conoce a Bauti, el héroe de la historia.

Por otro lado la historia del propio Bauti: Bautista Nicolás Sánchez, un obereño de 11 años a quien el pasado 20 de enero le diagnosticaron cáncer del sistema nervioso central después de una cirugía. Desde entonces se halla en tratamiento en Buenos Aires.

Bauti ilustró el libro de Claudia, quien a su vez donó todos los ejemplares de la primera edición con el objetivo de recaudar fondos para afrontar ciertos gastos que demanda el tratamiento en Buenos Aires.

Bauti y su dibujo de la tapa del libro

“Tuve el placer de conocer a Bauti a través de una amiga docente que me pidió que le mande un audio con un cuento porque estaba pasando por una situación de salud. Entonces decidí inventar un cuento donde él sea el héroe. Se lo mandé por audio, le gustó y me agradeció. Pasó un tiempo, le detectaron cáncer y se fue a Buenos Aires”, relató la autora durante la presentación de “Una serie de malentendidos”.

Claudia Marcela Vázquez

Mensaje de inclusión

Al poco tiempo, al verlo con tanto empuje, Claudia le propuso si quería ilustrar el libro que nació a raíz de aquel audio. “Enseguida se sumó y me sentí muy feliz al descubrir un ilustrador tan talentoso”, remarcó, al tiempo que destacó las ganas y la polenta de Bauti. Con relación a la trama del libro, precisó que “el protagonista es René, un niño que en los exámenes escritos siempre se sacaba 10, pero cuando lo llamaban al frente no había caso y pensaban que se había copiado. Le revisaban si tenía un machete y nada. Y siempre pasaba lo mismo: en las pruebas escritas sacaba notas altas, pero en las lecciones orales no decía nada”.

“Lo mismo le pasaba en la casa: la mamá le decía hacé tal cosa y él la miraba nomás, pero no hacía las cosas. Hasta que un día se encontró con Bautista, que estaba pegando carteles sobre lengua de señas. Resulta que a René le estaba faltando un poco de lengua de señas, un poquito de inclusión. Tantos malos entendidos se hubieran evitado si en todas las escuelas se enseñara lengua de señas. El mundo sería mucho mejor si nos daríamos un poquito de tiempo para observarnos”, reflexionó la autora.

Luego fue el tiempo de ver y escuchar a Bauti, que mandó un hermoso video desde Buenos Aires e iluminó el auditorio con su optimismo, alegría y el sueño de seguir dibujando tan lindo.

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