Caso Álves: el principal acusado negó premeditación y reveló que defendió a su pareja de un intento de abuso

“Vení que marido está en Brasil”, fue el mensaje que recibió Rodrigo Álves (35) desde el teléfono de Carina Silveira Dos Santos, ahora con 20 años pero quien en octubre de 2019 era una adolescente de 17. Sin pensarlo demasiado manejó una moto desde su casa en el Kilómetro 17 hasta la chacra del paraje Primavera de la localidad de El Soberbio, donde fue emboscado por quien era la pareja de la chica, Luis Konrath (37), y el padre de éste, Romaldo Konrath (67). La citación era un engaño y en ese contexto recibió un balazo en la nuca en manos del menor de los hombres, en tanto que el mayor lo remató a machetazos. Horas después el cadáver fue cargado en el baúl de un auto por ambos y descartado por Luis al costado de la ruta Costera 2 (camino a los Saltos del Moconá) al igual que la moto con la que había llegado la víctima, pero en ese caso fue abandonada por Carina con las llaves puestas. Después de ese periplo criminal la pareja regresó en el coche a la propiedad donde estaba Romaldo y continuaron con sus vidas sin alertar a las autoridades. Fueron detenidos tres días después a instancias de un transeúnte que se topó con el cuerpo camino a la casa de una tía, a quien le llevaba artesanías.

La sintética crónica inicial es la secuencia descrita en el auto de elevación a juicio hecha por el fiscal del Juzgado de Instrucción Tres de San Vicente, expuesta esta mañana en el inicio del debate oral que tiene a los dos Konrath y a Silveira Dos Santos en el banquillo de los acusados; en el caso de ellos por homicidio triplemente agravado por alevosía, premeditación de dos o más personas, por uso de arma de fuego y amenazas, en concurso real, y de ella por el delito de encubrimiento agravado.

Pero absolutamente contrario a todo lo primero declaró Luis Konrath hoy ante los jueces Francisco Aguirre, José Pablo Rivero y Jorge Villalba (subrogante), ni bien tuvo la oportunidad de hacerlo.

Se plantó ante los magistrados manifestando que el crimen no fue premeditado, sino producto de un disparo accidental en medio de un acto de defensa propia y de quien era su pareja, en razón de que aquella tarde del 4 de octubre de 2019 encontró a Rodrigo Álves intentando abusarla sexualmente. Dijo que escuchó a Carina pedir auxilio, corrió desde el galpón donde estaba hasta la casa y primero golpeó al supuesto atacante con un ladrillo pero éste tenía un revólver con el que los amenazó y forcejearon, en ese contexto salió el balazo que le dio muerte. Negó además la participación de su padre y que haya sido una emboscada, porque no conocía a la víctima pero admitió que tras el hecho, en estado de shock y por miedo de recibir algún tipo de represalia descartó el cuerpo en complicidad de la joven.

En su declaración Konrath hijo también acusó a dos testigos claves en la causa, Dionel Rodríguez (50) y Ezequiel Weber (26), de haber mentido en sus testimonios por “envidia y resentimiento”, en el caso del más joven. Es que la tarde del crimen ambos estaban en la chacra y ratificaron, primero en el ámbito policial, después en la etapa instructoria y ahora ante los jueces, haber visto a Luis efectuar el disparo que mató a Álves.

“Estábamos todos en el galpón. Terminamos de carnear un chancho con Rodríguez, mi papá y mi pareja, comimos un asado y en un momento apareció Weber, se quedó con nosotros. Hasta me ofreció un tractor que iban a robar y le dije que no quería tener problemas con la justicia. Después mi papá se fue hasta otro galpón más lejano de la casa para buscar leche y mi pareja entró a la casa para limpiar”, inició su relató de los hechos el acusado y continuó: “En eso llega un hombre con una moto (Álves), para un poco más adelante y no di importancia porque había mucho movimiento debido a que vendemos huevos, verduras, grasa de cerdo y cosas que se producen en la colonia. De golpe Carina gritó por socorro, dos veces gritó, me acerco corriendo a la casa y veo que el tipo le tiene agarrado, junto un ladrillo del suelo y le enfrento, por lo que me dijo que si hacía algo nos mataba a los dos. Le di un ladrillazo, el trastabilla y saca un arma de fuego que llego a sujetar, forcejeamos frente a la puerta del baño y en eso salen dos disparos, uno de los cuales le pega en la cabeza o en la nuca, no sé. Carina salió apavorada, ella sabía que yo no tenía arma y escuchó los tiros. Álves le amenazó que si no hacía el amor con él la iba a matar”.

En la misma línea defensiva Konrath agregó que “en ningún momento amenacé a nadie, fue algo inesperado, jamás tuvimos contacto con el hombre (Álves), ni esa tarde por mensajes, yo no le conozco”, aclarando que “el teléfono celular que teníamos lo usábamos juntos con mi pareja, y si bien hablamos ese día con parientes, estuvo toda la tarde cargándose”, desestimando la hipótesis relacionada a que desde ese aparato la víctima fue citada a la chacra por medio de mensajes.

Sobre lo que sucedió después, ante la pregunta de la fiscal Estela Salguero, el sindicado autor del disparo declaró que “no supimos pensar en nada, teníamos miedo de represalias porque Weber (testigo) era de mala fama y resolvimos sacar el cuerpo de ahí para posterior llamar a la policía. Puse en el baúl del auto y llevé el cuerpo, Carina la moto. El arma fue descartada en un arroyo y el cuerpo más adelante. También descartamos el teléfono celular y una mochila. Luego regresamos a la casa donde estaba mi papá y un pariente enfermo (Evaristo Sand) que vivía en la casa pero pasaba siempre acostado porque tiene problemas pulmonares”.

Al momento de intervenir, los abogados defensores de padre e hijo Rodolfo Riotorto y Gonzalo Miño, buscaron a toda costa desacreditar a los testigos principales. “Weber dijo que vio todo pero es imposible que haya visto por la disposición de la casa y la distancia del galpón, declaró eso por resentimiento, por envidia, quería hacernos daño y además era medio pariente de Álves”, apoyó Konrath hijo cuando le dieron pié y sobre Rodríguez volvió a decir que “desde donde estaban no se puede ver la galería de la casa”.

Finalmente insistió que “jamás tuve armas, el arma era de Álves”, y ratificó que “papá no estuvo presente durante el forcejeo y nunca dio machetazos. Las lesiones que tenía es por el ladrillazo que le di porque le encontré manoseando a mi esposa”.

“Decía que quería abusar de mí”

La declaración de Carina Silveira Dos Santos, la acusada de encubrimiento, giró en torno a los dichos de Luis y en ese contexto apuntaló la versión de su pareja sobre que el hombre, previo a ser asesinado, intentó abusar sexualmente de ella.

“Álves llegó me agarraba fuerte, vino Luis y se quedaron peleando, yo me metí en la casa. Después llegó el papá de Luis que por lo que vi no hizo nada”, dijo y sobre el ataque que acusa haber sufrido en manos detalló que “me agarró fuerte, no lo conocía pero decía que quería abusar de mí, que sabía que estaba sola. Por eso grité, llegó mi pareja y empezaron a forcejear, entré a la casa y salí cuando pasó todo, algunos minutos después de escuchar el tiro. El hombre estaba tirado en el piso”.

Finalmente admitió que “Luis agarró el cuerpo, cargó en el auto y me dijo que yo tenía que llevar la moto, eso hice, la dejé camino al Moconá. En la vuelta me encontró y regresamos a la casa. En ese momento no pensé nada, estaba en shock”, dijo quien en aquel entonces era una adolescente de 17 años.

El Territorio.