Desapareció hace un mes con su hija y temen por la integridad de la menor

Andrea Rivero (23) padece retraso madurativo, es adicta y en noviembre del 2019 la hallaron tratando de asfixiar a su pequeña hija, Fernanda Rivero. Luego la criatura estuvo en custodia de una tía materna, hasta que el Juzgado de Familia de Oberá ordenó la restitución a la progenitora. La joven trató de reencausar su vida y se instaló en una pequeña vivienda junto a la casa de su madre, en el barrio 10 Viviendas de la localidad de Campo Viera.

Pero hace un par de meses conoció a un hombre y el 19 de noviembre último desapareció sin dejar rastros, lo que siembra interrogantes y temores en su familia, sobre todo por su cuadro y el riesgo que implica para su hija que en marzo cumplirá 3 años.

En diálogo con El Territorio desde Campo Viera, Lorena Rivero lamentó el desinterés exhibido en la comisaría local, donde no quisieron tomarle la denuncia por la desaparición de su hermana y su sobrina, por lo que tuvo que viajar a Oberá para canalizar su denuncia a través de la Comisaría de la Mujer.

“Estamos desesperados porque hace un mes y medio que no sabemos nada de mi hermana ni mi sobrinita, ya hicimos la denuncia, golpeamos varias puertas y nadie nos ayuda. Lo peor es que mi hermana es muy inestable por su retraso y también sufre depresión, lo que se agrava porque consume drogas y alcohol. Tenemos terror de que vuelva a hacerle algo a la beba, como ya sucedió”, alertó muy preocupada.

En tanto, comentó que su hermana tiene una hija más grande de 7 años que está siendo criada por la abuela materna, puesto que nunca demostró apego a la niña ni quiso tenerla consigo.

Serio antecedente

Con relación al episodio de noviembre del 2019 que derivó en una denuncia contra Andrea Rivero, su hermana Lorena precisó que ella misma la vio tratando de asfixiar a su pequeña, presa de un ataque de ira, presumiblemente por el consumo de alcohol con pastillas.

“Ella consume clonazepam recetado por su cuadro mental, pero el problema es que mezcla con alcohol y se descontrola. Un día, a mediados de noviembre del 2019, dos de mis hijos y la hija mayor de ella vinieron corriendo para avisarme que la estaba ahorcando a la beba. Vivimos al lado, así que corrí y yo le vi asfixiando a la beba, se la saqué y corrí para afuera. Incluso tuve miedo por mí porque estaba muy sacada”, detalló.

Lorena denunció el hecho en la comisaría de Campo Viera y, en primera instancia, el juez de Paz local le otorgó la custodia de su sobrina.

“Mi sobrinita es como una hija para mí y la tuve por tres meses. Mientras que la tuve mi hermana procuró por mejorar y en febrero del año pasado el Juzgado de Familia de Oberá ordenó la restitución de la beba a la madre. Seis meses estuvo bien, pero después volvió a recaer en la droga y el alcohol y se puso agresiva con la beba”, aseguró.

Asimismo, cuestionó la labor de los agentes de Acción Social de la Municipalidad de Campo Viera, organismo que habría descuidado la tarea de seguimiento encomendada por el Juzgado de Familia.

“Cuando mi hermana desapareció fui al CIC, donde funciona Acción Social, para avisar y reclamar que nunca cumplieron con lo que el juzgado ordenó. Vinieron una vez y se quedaron en la vereda porque mi hermana no estaba. Después nunca más pasaron ni observaron en qué condiciones vivía y tenía a la nena. Nunca velaron por integridad física y emocional de esa criatura, como ordenó la Justicia”, reclamó.

El peor temor

Tras la desaparición de la madre y su pequeña, vecinos y allegados se acercaron a la familia para comentar que la vieron con un hombre, conocido en Campo Viera, quien tendría antecedentes penales.

Al respecto, Lorena Rivero mencionó que “dicen que ese hombre también consume y eso nos genera más preocupación, porque con una persona así mi hermana se pierde y es capaz de lastimar a la hija, como ya sucedió. Y lo digo con todo el dolor del alma porque es mi hermana”.

Reconoció que la falta de respuestas de los organismos oficiales generó mucha angustia en la familia y su madre se encuentra muy afectada anímicamente.

“Conocemos a mi hermana y sabemos que lejos y sin nuestra observación, mi sobrinita está en riesgo”, remarcó.

Siempre según trascendidos, Andrea Rivero y su hija se habrían instalado en Oberá, pero sus familiares no cuentan con una dirección precisa. Una de las versiones indica que estaría alquilando una pieza en la zona de Tres Esquinas, jurisdicción de la Seccional Segunda.

La joven tampoco tiene celular, por lo que no fue posible ubicarla por esa vía.

En tal sentido, la hermana comentó que “primero me dirigí a la comisaría de Campo Viera pero no me tomaron la denuncia porque supuestamente mi hermana está en Oberá, pero por ahora eso es un rumor”.

“Por eso nos mandaron a Oberá y primero fui a la Comisaría de la Mujer, donde me tomaron la denuncia y luego la pasaron a la Seccional Segunda, según me dijeron. Pero nunca tuvimos ninguna novedad y cada día que pasa estamos más desesperados”, insistió Lorena Rivero.

El Territorio.