El reclamo de justicia para Gladis y seguridad para todos se hizo sentir en Oberá

Unas 300 personas participaron este lunes por la noche de la marcha en Oberá en pedido de Seguridad, Paz y Justicia que convocaron los comerciantes locales tras la muerte de Gladis Gómez, la mujer asesinada el mes pasado en un intento de asalto en el negocio donde trabajaba.

La movilización se inició puntualmente a las 20 en el Centro Cívico de Oberá, frente a la Catedral San Antonio. Los participantes realizaron un recorrido por las calles de la Capital del Monte, regresando al lugar de partida, donde se hizo lectura de una proclama.

Entre los presentes estuvo el Padre Eduardo Alfonso, de la parroquia Cristo Rey, donde Gladis Gómez era catequista. El sacerdote refirió que “ella (por la víctima) era un miembro de nuestra familia, de la parroquia. Mi tarea como pastor es levantar la voz. Me duele que a una persona que ganaba su pan le haya pasado eso. Ella defendía su fe y era firme en sus convicciones”.

La gente cree que la Justicia hace la vista gorda. No tenemos respuestas y cualquier cosa puede pasar con cualquiera. Esto nos incumbe a todos, comerciantes y comunidad en general. Todos pidiendo Justicia”, sentenció el sacerdote.

A continuación, el texto completo de la proclama leída al finalizar la marcha:

“Los comerciantes de la ciudad de Oberá nos vemos afligidos ante los hechos delictivos que nos vienen aquejando hace rato.

La muerte de una colega nos ha hecho ver que estamos solos, sin amparo, y ante una situación que va empeorando con el tiempo.

La sociedad no llega a saber todos los hechos delictuosos que sufrimos, como el encañonamiento del esposo de una comerciante, con un bebé de tres meses detrás en la camioneta, ocurrido sobre la Avenida Sarmiento. O golpes inflijidos a una empleada, para robarse la recaudación del día, en esa misma cuadra a escasos metros.

Mecheros, ladrones, deambulando por el pueblo, saqueando negocios con una impunidad total, entran por una puerta y salen por la otra de cualquier comisaría o juzgado.

Todo esto sucede a una cuadra de la comisaría primera, en pleno centro de la ciudad, no solo en los suburbios o en las periferias.

Es por esto que pedimos a las autoridades pertinentes:

-Circulación de la policía por todas las calles de la ciudad, sin celulares en las manos, prestando atención al contexto y atentos a lo que sucede.

-Instalación de cámaras de seguridad, necesitamos que en toda la comuna hayan cámaras y sean monitoreadas por personal idóneo.

-Que las leyes se cumplan y sean más rígidas! No puede un delincuente tener más derecho que un ciudadano que trabaja, y que paga sus impuestos.

Necesitamos leyes más firmes, menos contemplativas con la delincuencia, pero si con sus ciudadanos.

-Más trabajo en la prevención de drogas y adicciones en general.

Nuestra juventud se está perdiendo en un camino sin retorno, es nuestra obligación hacer algo al respecto, y hacerlo hoy, mañana puede ser muy tarde ya.

-Equipamiento en las comisarías y capacitación del personal policial, se necesita que la policía disponga de computadoras con capacidad de almacenaje, discos duros para copiar pruebas, programas para bajar los distintos tipos de software.

-Más luces en la ciudad, hay áreas muy oscuras, que sumado al poco control policial ayuda a que proliferen hechos delictivos en esas zonas.

-Es por esto que pedimos y necesitamos se cumplan nuestros derechos constitucionales, nuestro derecho a la vida, nuestro derecho a la integridad física, nuestro derecho de peticionar a la autoridades, y sobre todo y el más importante, nuestro derecho a la LIBERTAD!”

Primera Edición.