Empleado de secadero fue detenido por robar $1 millón en bolsas de té

Durante un año, un empleado de un secadero de té de la localidad de Alvear, logró hurtar en distintas ocasiones diversas cantidades con bolsas de dicha hoja verde y que luego eran comercializadas a terceros en distintos puntos de la zona Centro de la provincia. Según las estimaciones hechas por los encargados del emprendimiento afectado, el perjuicio económico por estos hechos rondaría el millón de pesos.

Por fortuna, gracias a una investigación interna que surgió en base a una serie de sospechas ante la posibilidad de un empleado infiel, el último sábado por la mañana los dueños de la firma sorprendieron in fraganti a un trabajador en pleno ilícito.

Y tanto él como el conductor de un camión que estaba encargado del traslado de las bolsas de té fueron detenidos y puestos a disposición de la Justicia.

La empresa afectada fue WK1 SA, cuyo secadero funciona en Los Helechos y cuenta con su planta envasadora en Alvear.

De acuerdo a los datos recabados por este medio, trascendió que el empleado infiel realizó un trabajo de hormiga para la venta de té tipificado, calculo que no dejaba rastro, y que por ello lo llevó a pensar que nadie lo veníasiguiendo. Todo hasta que cometió un error que rápidamente fue advertido por sus jerarcas.

“Nosotros le veníamos siguiendo al empleado, pero buscábamos saber a quién le vendía, porque desconfiamos de colegas, porque estamos hablando de té y no se vende al menudeo, nos robaba en bolsones que descarga sólo con sampi (autoelevador)”, comentó a El Territorio Gastón V., uno de los socios de la empresa.

Los empresarios confirmaron que serían más de 140 kilos de té que se vendieron de forma mal habida con un valor actual de 1.800.000 pesos, pero para poder hacer la denuncia tenían que tener pruebas.

Es allí cuando pidieron colaboración a la Policía: “Hicimos el trabajo para descubrirlo con la Brigada de Investigaciones. Gracias al apoyo y guía de la Policía, pudimos engancharlos el sábado en pleno robo; así, el empleado nuestro y el del camión están detenidos”.

Los ilícitos se realizaban los fines de semana, ya que de lunes a viernes había constante movimiento en la planta. Es por ello que sabiendo de este dato, el empleado hacía entrar los camiones los días dónde no había nadie de la empresa y para asegurarse que no lo descubrieran movía las cámaras de seguridad.

“Tenemos imágenes de otros camiones que ingresaban a llevar té, no sólo el que se detuvo el sábado, así que creemos que pueden haber más involucrados”, afirmaron desde la empresa.

Tanto a Gastón como a sus otros socios les interesaba conocer a quién se le vendía el té qué se hurtaba.

Mediante averiguaciones establecieron que lo hurtado iba destinado a otro emprendimiento dedicado a la producción de abonos: “Por lo que sabemos, quién compraba el té, utilizaba para abono, porque el té es un muy buen abono, principalmente para césped y estamos averiguando si lo vendían en bolsas como abono”.

Por último indicaron que “el empleado vendía a precios muy bajos lo que hurtaba, para que tengan una idea, 70 a 1 era la diferencia, no ganaba casi nada por la venta, lo comercializaba por monedas, fue un trabajo de hormiga que no saco ningún rédito”.

La denuncia policial quedó caratulada como hurto, porque no hubo violencia y la persona involucrada en el caso es un empleado que tiene 66 años y que está jubilado, pero que de igual forma seguía prestando servicio en la empresa.

El Territorio.