Fuga en San Martín: cabo de Policía es investigado como presunto facilitador

Mientras la búsqueda de los cuatro evadidos se centra en Corpus y Santo Pipó, técnicos de la Dirección Cibercrimen de la Policía de Misiones tratan de desentrañar la posible complicidad de un efectivo de la Unidad Regional II de Oberá sospechado de facilitar la fuga de la comisaría de San Martín.

Según fuentes del caso, se trata de un cabo que fue apartado de sus funciones y tuvo que entregar su arma reglamentaria. Asimismo, secuestraron su celular para pericias de rigor.
Con relación a su presunto rol en el masivo escape, el sospechoso tendría un vínculo previo con el colombiano Deivy Julián Marín Montes (28), uno de los cuatro evadidos el pasado 16 de febrero.

Vale recordar que ya en noviembre de 2018 el colombiano se escapó junto a otros detenidos de la Seccional Cuarta, aunque todos fueron recapturados a las pocas horas.

Luego de aquella primera fuga, Marín Montes y otros imputados por delitos federales fueron alojados en la comisaría San Martín, distante a 15 kilómetros de Oberá.

En su nuevo lugar de alojamiento, los detenidos habrían seguido en contacto con el cabo, según se desprende la pesquisa en marcha.

Incluso, trascendió que el policía tendría problemas financieros y días antes de la fuga se lo vio recorriendo la zona de San Martín, confió un vocero de la UR II.

Con tales indicios, más el aporte de propios camaradas, el funcionario fue apartado de sus funciones y su teléfono está siendo analizado por personal de Cibercrimen de la Policía en busca de corroborar o descartar las sospechas. 

Respecto de la búsqueda de los prófugos, la semana pasada se concretaron una docena de allanamientos en municipios costeros al río Paraná, aunque sin los resultados esperados.

Alertas previas

Tal como publicó El Territorio en su edición del último domingo, los evadidos de San Martín contaban con al menos un celular y dinero y llamaron un remís de Oberá para dirigirse hasta el Mirador de ruta 6, en Colonia Alberdi.

Además de Marín Montes, también se escaparon Roberto Carlos Biano (28), oriundo de la localidad de Guaraní; el paraguayo Leonardo Celio Ríos Benítez y Cristian Ariel Pereira de Ramos (21), de Leandro N. Alem.

Tras rastrillar las colonias de San Martín y localidades aledañas, tras el aporte del remisero obereño la Policía enfocó la búsqueda en los municipios de Corpus y Santo Pipó, aunque hasta ahora sin novedades concretas.

Fuentes de la propia fuerza reconocieron que los prófugos podrían haber cruzado al Paraguay a través del río Paraná.

El hecho puso al descubierto graves falencias en la requisa de la celda, a lo que se suman las propias limitaciones de seguridad de la comisaría de San Martín, la que carece de muro perimetral y se halla sobre la ruta 103.

Por ello, una vez que lograron forzar la reja del calabozo los evadidos no tuvieron ningún impedimento para ganar la calle, salvo cruzar un precario tejido de alambre.

En tal sentido, fuentes de la propia fuerza alertaron sobre otras dependencias que padecen las mismas limitaciones, como la comisaría de General Alvear que también alberga presos federales.

Incluso, recordaron que a finales de 2017 se alertó a la superioridad sobre la escasa seguridad en San Martín, donde entonces estaban alojados los hermanos Vanderlei “Vando” Lopes y Rudinei “Gordo” Lopes, peligrosos delincuentes brasileños con experiencia en fugas.

En consecuencia, ambos fueron trasladados a la Seccional Cuarta y luego a diferentes cárceles de la provincia, ya que había informes de un intento de fuga con apoyo externo, lo que se concretó la noche del 30 de julio de 2018 cuando un grupo comando irrumpió en el predio de la cárcel de Oberá con la intención de liberar a Vando Lopes, lo que fue evitado por el accionar de los guardias.

Relato y dudas

Respecto del personal de la comisaría de San Martín que se hallaba de guardia al momento de la fuga del 16 de febrero, como primera medida la cúpula policial relevó del cargo a la subcomisario Eliane Itatí Becker, quien era jefa de la dependencia y pasó a cumplir funciones en la UR II. En su reemplazo asumió el oficial principal Claudio Galeano, proveniente de Mártires.

La noche de la evasión había dos efectivos de guardia: el oficial subayudante Aníbal S. y la agente Melani B., quien cumplía la labor de “llavero”, es decir responsable del control de la celda donde estaban alojados ocho hombres.

Luego de la fuga ambos uniformados fueron trasladados a diferentes dependencias de la UR II. En paralelo, al igual que la ex jefa, afrontan un sumario administrativo interno, sin perjuicio de las responsabilidades penales que pudiera corresponder a cada uno.

En sus primeras declaraciones, el personal de guardia declaró que alrededor de la medianoche constataron la fuga, siendo que después el remisero aseguró que a las 23 recogió a los cuatro hombres en la parada de ruta 103.

Asimismo, el oficial Aníbal S. mencionó que alcanzó a ver a los evadidos que escapaban a pie, por lo que atinó a trabar la celda para evitar más fugas. Estos dichos también pierden sustento con el relato del chofer, ya que de lo contrario los prófugos no hubieran tenido tiempo para llamar a la remisería de Oberá y esperar el auto.

Según la información suministrada por la propia Policía de Misiones, en la celda dieron con una sierra de 30 centímetros, elemento que habría sido utilizado para cortar el pasante de seguridad de la reja.

Por tratarse de imputados en causas por drogas el hecho fue comunicado al Juzgado Federal de Oberá, mientras que el Juzgado de Instrucción Dos interviene en el delito de evasión.

El Territorio.