La autopsia confirmó que Silvera fue asesinado de un tiro en la cabeza

El examen forense practicado sobre el cadáver de Gonzalo Fermín Silvera (22) confirmó que el joven fue asesinado de un disparo en la cabeza. “El proyectil ingresó en la parte frontoparietal izquierda, de adelante hacia atrás y de izquierda a derecha”, según precisó la autopsia.

Según detallaron fuentes del proceso a El Territorio, la intervención permitió recuperar un plomo, presumiblemente de revólver calibre 22, que fue remitido a la División Criminalística de la Policía de Misiones para el correspondiente peritaje.

Como informó oportunamente el diario, Silvera fue ultimado en la madrugada del pasado 22 de julio y su cadáver fue hallado sobre calle Serrano casi San Juan, en el barrio Sixten Vick de la localidad de Oberá.

Si bien desde un primer momento la novia de la víctima señaló la casa de donde habrían partido tres disparos, el allanamiento del citado domicilio recién se concretó tres días después y en el lugar la Policía no halló ningún arma de fuego.

De todas formas, el procedimiento en la vivienda de calle Serrano al 1600 permitió identificar el lugar desde donde habrían disparado Silvera, ya que personal de Criminalística recolectó e identificó un plomo incrustado en la parte interna del muro frontal de la casa.

Se trataría de un proyectil calibre 22, compatible con la hallada en el cadáver de la víctima.
En tanto, por los días transcurridos desde el hecho no fue posible practicar la prueba de parafina que hubiera permitido hallar restos de pólvora en el autor del disparo.

En cambio, el hallazgo del plomo en el interior del muro avala los dichos de la novia de Silvera, quien manifestó que escuchó tres disparos antes de observar al muchacho tendido sobre la mencionada calzada.

Sin detenidos

El expediente por homicidio se tramita ante el Juzgado de Instrucción Uno de Oberá, actualmente bajo subrogación del juez Pedro Piriz, quien hasta el momento no ordenó ninguna detención.

“Hasta el momento se pudo establecer de dónde habrían partido los disparos, ya que se encontró un plomo en el muro de la casa. Esa bala será cotejada con la extraída del cráneo de la víctima, y si se corrobora que salieron del mismo arma habría elementos para imputar al propietario, un carnicero del barrio”, precisó un vocero del caso en diálogo con este medio.

Sobre el móvil del hecho, si bien desde un inicio la Policía informó que la víctima poseía antecedentes por hechos contra la propiedad, lo cierto es que hasta el momento el propietario de la citada vivienda no mencionó que haya tratado de repeler un supuesto robo y niega cualquier participación en el hecho.

Por su parte, a casi un mes y medio del homicidio, la novia y familiares de Silvera insistieron en el reclamo por justicia por el joven.

“Veníamos entrando por la Serrano y él me dice ‘adelantate amor porque voy a hacer pis’. Entonces me adelanto un poco y cuando llego hasta la iglesia escucho tres tiros. Me desesperé, fui a mirar y le encontré a Gonzalo tendido boca abajo”, mencionó Araceli Figueroa (20), novia del joven asesinado.

El caso

El hecho se registró el pasado 22 de julio, alrededor de las 5.30, sobre calle Serrano casi esquina San Juan. Por el momento las circunstancias del caso no están claras, sólo se sabe que la víctima fue asesinada.

En diálogo con El Territorio, la novia subrayó que en sede policial no mencionó que Silveira pretendía delinquir, como publicaron desde la Unidad Regional II el parte de prensa en el que se dio a conocer el caso.

“Yo no dije. Que no inventen porque yo fui la única que estaba con él”, remarcó, al tiempo que agregó: “Quiero que se haga justicia por Gonzalo y que el culpable pague”.

La joven contó que hacía siete meses que inició una relación sentimental con Silveira, quien vivía con su madre en un departamento de alquiler de calle Alemania, en Villa Stemberg.
Ante la consulta de este matutino, mencionó que luego de escuchar los disparos fue corriendo hasta donde estaba su novio y lo encontró tendido en el suelo.

“Le agarré la mano, le llamé ‘Gonzalo, Gonzalo’, pero no me habló. Le di media vuelta y vi que tenía toda la cara bañada de sangre, la cabeza bañada de sangre. No me respondía. Le toqué el pulso y no sentía. Ahí empecé a gritar y les pedí a unos muchachos que se iban a trabajar para que lo cuiden mientras que vine a mi casa a pedir auxilio. La vecina de al lado llamó a la ambulancia”, relató.

La chica reconoció que su novio tenía antecedentes por delitos contra la propiedad y consumo problemático de drogas.

Anastasia Policzuk (65), madre adoptiva de Silveira, también reclamó que se determine la autoría del hecho.

“El padre biológico murió de leucemia y la madre abandonó a los hijos. Yo trabajaba en el hogar de niños de Alem y lo adopté. Después nos mudamos a Oberá y él cayó en la maldita droga, pero no puede ser que lo maten y no se sepa quién fue”, reclamó.

Versión oficial

En el parte oficial de la Policía suministrado el día del hecho se citó que fueron requeridos al lugar por la Red Emergencias 107. Ya la escena, junto al cuerpo se hallaba un machete y dos carteras de damas, precisaron.

En tanto, si bien la médica policial en turno precisó que la víctima presentaba abundante hemorragia en el cuero cabelludo, dicha observación no permitió determinar la causa del deceso. En consecuencia el juez interviniente solicitó una autopsia.

Respecto a la declaración de Araceli Figueroa, el parte oficial de la víspera cita que la joven “manifestó que siendo aproximadamente las 5.30 venían por calle Serrano, que ella se adelantó unos metros porque Gonzalo Silvera tenía intenciones entrar a robar en una casa ubicada por calle Serrano, frente donde estaba el cuerpo tendido. Luego ella escucha tres disparos arma de fuego, vuelve hacia atrás y ve tendido sobre la calle el cuerpo de su novio, fue ahí donde pidió auxilio de la ambulancia”.

El mismo parte mencionó que al lado del cadáver se hallaron “dos carteras que son producto de un robo ocurrido horas antes en un domicilio de calle Lavalle 1588, en perjuicio de Mariela R.”.

Sobre el machete, en tanto, en diálogo con este diario Figueroa mencionó que “cuando escuché los tiros y fui a verle no había ningún machete. De ahí me fui corriendo a la casa de mi mamá para pedir auxilio y cuando volví estaba el machete. Eso le pusieron para justificar lo que hicieron”, remarcó.

El Territorio.