La pandemia potenció las consultas por crisis de ansiedad, ataques de pánico y depresión

La pandemia de coronavirus provocó en Misiones un estallido en las consultas por crisis de ansiedad, ataques de pánico y depresión, tanto en el ámbito público como en el privado.

Los afectados no son solamente personas a las que le tocó atravesar la enfermedad o muerte de seres queridos en soledad o en cuarentena, sino también las que padecen efectos producidos por la misma en el ámbito económico, social y familiar.

Incluso profesionales de la salud que muchas veces se sienten desbordados debido al incremento de casos y la responsabilidad que cargan sobre sus espaldas.

La situación es repetida en toda la provincia y los profesionales que atienden la salud mental de las personas son cada vez más requeridos.

La responsable del servicio de salud mental del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga”, Dra. Katherina Elizabet Lemos Torres, explicó sobre eso que la depresión es “un trastorno mental frecuente que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración que puede dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo y la capacidad para afrontar la vida diaria”.

“El aislamiento, miedo al contagio y a no poder despedirnos de los seres queridos que fallecieron por Covid-19, la pérdida del empleo, entre otras situaciones, están ocasionando estrés y sufrimiento a las personas. En el consultorio se vienen incrementando las consultas en relación a crisis de ansiedad, ataques de pánico y trastornos en el estado de ánimo y la depresión”, apuntó.

En esa línea Lemos Torres afirmó que la pandemia constituye una crisis en la vida de los seres humanos, puesto que implica un cambio repentino y significativo de la situación vital del individuo.

“Esta situación excepcional genera una respuesta de estrés, que es vivenciada por las personas de manera particular y está estrechamente vinculada a características de la personalidad de cada uno, a procesos de afrontamiento, a las experiencias anteriores e interpretación cognitiva del evento que se está viviendo”, detalló.

Síntomas que son alarmas

Por ese motivo la profesional instó a la población a consultar a un especialista de la salud mental ante la aparición de algunos de los siguientes síntomas: mareos, falta de aire, taquicardia, opresión en el pecho, temblor, intranquililidad marcada, sensación de muerte inminente, llanto fácil e incontenible, ideas negativas recurrentes, pensamiento catastrófico como volverse loco, sufrir un ataque al corazón, no poder soportar tanta ansiedad, desmayos, trastornos del sueño, tristeza, ansiedad, no poder dejar de pensar en otra cosa que no sea la enfermedad o la preocupación por la vida, miedo, dificultad para concentrarse o interesarse por otros asuntos.

“La intervención psicológica se orienta en ayudar en la expresión de las emociones, los sentimientos y experiencias internas de la persona en relación con el evento o eventos que provocaron el desajuste, facilita el manejo de la pérdida, en algunas ocasiones de bienes materiales y en otras, de un ser querido. Contribuye a adecuar afrontamientos, en caso necesario modificar comportamientos, brindar acompañamiento y contención. Se busca centrar la intervención en las fortalezas y recursos del pacientes”, subrayó Lemos Torres.

Contención al personal de salud
En relación al personal de salud que desde hace casi un año está en la primera línea de lucha contra el coronavirus, la profesional contó que están trabajando en contención y apoyo.

“El personal de salud se viene enfrentado a momentos desafiantes. Trabajando en áreas donde el riesgo percibido por la enfermedad es muy alto. Se están desempeñando en situaciones de estrés prolongadas y si bien están formados para la atención de pacientes con Covid-19, el miedo a llevar la enfermedad a sus hogares siempre está presente”, lamentó y detalló en ese contexto que “algunos presentan sentimientos de frustración porque no alcanza lo que hacen y otros no  logran salir adelante, todo en un tiempo prolongado genera estrés”.

Recomendó para favorecer la salud mental, tratar de mantener hábitos saludables, en la medida de lo posible. “Alimentarse de manera saludable, ingerir de 2 a 3 litros de agua diaria y realizar algún tipo de actividad física, dormir bien, 8 horas al día”.

El Territorio.