Liberaron a los dos empleados de Urrutia y quedan dos detenidos

Ni los allanamientos ni el análisis de los celulares arrojaron indicios que comprometan a dos empleados que fueron detenidos por el robo de 3 millones de pesos del establecimiento San Miguel S. A., por lo que el Juzgado de Instrucción Dos de Oberá ordenó la liberación de ambos.

Además, según fuentes del caso, los dos trabajadores exhibieron coartadas que fueron respaldadas por el testimonio de familiares y allegados.

En consecuencia, los implicados -de 32 y 20 años- fueron puestos en libertad por el juzgado interviniente, aunque por el momento seguirán supeditados a la causa.

Al respecto, desde la defensa de uno de ellos indicaron que “no hay ningún elemento de convicción que permita acusar a estos muchachos. No hay prueba ni testimonio que los ponga en el lugar del hecho. Ante la repercusión del hecho la Policía tenía que mostrar algún avance y los detuvieron por un dice qué, pero sin ningún sustento”.

En ese contexto, lamentaron el perjuicio social y laboral que acarreó la detención de los empleados.

“Todo el barrio se enteró y quedaron escrachados. Tampoco fueron reintegrados a sus trabajos, al menos por el momento. Toda la situación les produjo un daño enorme”, subrayaron.

Desde un primer momento los investigadores sospecharon que al menos uno de los ladrones era conocedor o habitué del lugar, ya que los perros que custodian el predio no reaccionaron ante la presencia de los encapuchados que perpetraron el atraco, en la madrugada del pasado 7 de agosto.

Por ello, si bien desde la Policía apuntan a una banda foránea, también sostienen que los autores materiales actuaron con información de un entregador local que aportó datos precisos.

Otros detenidos

Tras la liberación de los empleados, por el momento son dos los detenidos en el marco de la investigación del millonario robo en perjuicio del establecimiento San Miguel SA, de la familia Urrutia, en el barrio Villa Svea de Oberá.

Tal como informó El Territorio en su edición del último domingo, un día antes personal de la Unidad Regional II procedió a la detención de dos sospechosos de integrar la banda que perpetró el atraco.

Asimismo, fuentes de la pesquisa mencionaron las mismas personas estarían vinculados a otros hechos registrados en diferentes puntos de la provincia, como Campo Grande, Salto Encantado, Cerro Azul y Roca.

Los detenidos fueron identificados como Mario Alberto B. (39), con domicilio en Garupá, y Clemente O. (49), residente en Candelaria.

Ambos fueron capturados en la madrugada del sábado, en la intersección de la ruta nacional 14 y avenida Pincen, a bordo de un Renault Sandero Stepway.

Incluso, podría decirse que cayeron por casualidad, ya que el vehículo estaba detenido y llamó la atención de una patrulla que realizaba tareas de prevención, según informaron desde la UR II.

Al cotejar los documentos personales y del coche con la base de datos de la Policía comprobaron que tanto los ocupantes como el vehículo estaban implicados en el robo a una fábrica de Salto Encantado, el 27 de julio pasado.

Luego personal de la División Investigaciones de la UR II determinó que en la madrugada del 7 de agosto el mismo Renault transitó por inmediaciones al establecimiento San Miguel, el primer indicio que vinculó a los detenidos con el millonario atraco.

Requisa comprometedora

En primera instancia los pesquisas analizaron las grabaciones de las cámaras de seguridad ubicadas en los accesos a la ciudad, como también las que están situadas en la zona del hospital Samic, cercano al secadero de Urrutia.

De esta forma ubicaron al citado rodado en la franja horaria en que ocurrió el robo de los 3.000.000 de pesos.

Además de constatar los movimientos del vehículo, también obtuvieron un testimonio que ubicaría a los detenidos como parte de una banda foránea que dio varios golpes en diferentes localidades de la provincia.

“Trabajan con informantes locales que hacen el trabajo de campo, dan el golpe y regresan a sus lugares de residencia. Ya están detenidos dos y, por las pistas que hay, faltan otros cuatro”, precisó un vocero.

La requisa del rodado no hizo más que reforzar las sospechas sobre el citado dúo, ya que en el interior del Renault los policías hallaron cerca de 20.000 pesos, una maza, pinzas y precintos.

Precisamente, al menos una de las cajas fuertes violentadas en el robo a la empresa de Urrutia fue abierta mediante la utilización de una maza, según detallaron desde la pesquisa.

El robo

Hasta el momento se estableció que el robo se registró entre las 3.30 y las 6.30 del pasado 7 de agosto, ya que hasta alrededor de las 3 los dueños compartieron un asado con amigos en el predio.

Los primeros empleados llegaron a las 6.30, lo que reduce el margen de acción de los ladrones a poco más de tres horas.

Todos los concurrentes al asado prestaron declaración ante los investigadores policiales y detallaron sus movimientos posteriores tras abandonar el establecimiento.

Con relación al hecho, los malvivientes forzaron la puerta de acceso a la oficina de administración que les dio paso a las dos cajas fuertes situadas en el predio.

Las grabaciones de las cámaras de seguridad demostraron que se dirigieron directamente hacia el sector donde estaba el dinero dispuesto para abonar los sueldos del personal.

Para los investigadores tampoco pasó desapercibido que los seis perros que custodian el predio deambulaban por el lugar sin sobresaltarse por la presencia de extraños -que usaban pasamontañas-, lo que probaría que conocen a uno o varios de los delincuentes.

Luego de forzar la caja más pequeña empotrada en la pared que contenía medio millón de pesos, llevaron hacia afuera una segunda caja fuerte de gran tamaño, indicio que hace presumir que habrían participado por lo menos tres ladrones.

Ya en el exterior, utilizando mazas y elementos punzantes -según se desprende de las marcas halladas- lograron abrir la caja fuerte y sustrajeron los 2.500.000 de pesos que había en su interior.

El Territorio