Los padres de Gabriel Pintos pidieron constituirse como querellantes

A partir de que la autopsia practicada sobre el cadáver de quien en vida fuera Gabriel Alexander Pintos (17) precisara que “no se observan lesiones en el cuello que sean compatibles con ahorcamiento o intento”, los padres del fallecido solicitaron constituirse como querellantes particulares para tener participación en la causa.

El escrito fue presentado ante el Juzgado de Instrucción Dos de Oberá por el abogado Axel Demonari en presentación de Juan Ramón Pintos y Nélida Beatriz Ferreyra.

Dicho trámite se inscribe en el expediente N° 76790/22 que se impulsa ante la Fiscalía de Instrucción Dos a partir de la denuncia de la progenitora de Pintos, quien explicitó sus sospechas sobre la presunta responsabilidad de efectivos policiales en el deceso.

Además de relatar los hechos en función a lo que el propio menor le habría manifestado a su madre, la querella también aportó prueba testimonial de otras tres personas.

Con relación al hecho, según la versión oficial de la Policía, en la madrugada del pasado 25 de junio Pintos habría intentado ahorcarse en una celda de la comisaría de Campo Grande en la que se hallaba detenido cumpliendo un arresto de 20 días por contraventor.

Producto de la grave afección que padeció, el menor permaneció internado en el Hospital Samic de Oberá durante 44 días, hasta su deceso el 8 de agosto.

En tanto, el informe del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial desestimó la versión oficial y puso bajo la lupa el accionar policial.

“Causa de muerte, shock séptico. Foco infeccioso en base pulmonar derecha. No se observaron hematomas o signos de violencia recientes. No se observa lesiones en el cuello que sean compatibles con ahorcamiento o intento”, concluyó la autopsia.

Aporte de la hermana
En ese contexto, la semana pasada los padres de Gabriel Alexander Pintos tomaron la decisión de constituirse como querellantes para impulsar la acción penal.

En el escrito de solicitud se expresó que “durante un prolongado tiempo la Policía estuvo tras el rastro de Gabriel Pintos, en un procedimiento en exceso contrario a las leyes, en donde policías dependientes de la comisaría de Campo Grande publicaban en sus estados de Whatsapp la fotos del menor con la leyenda ‘se busca por homicidio’, palabras en exceso falaces, y claramente sin fundamento alguno”.

“Además, en reiteradas ocasiones habrían llegado a propinar amenazas a la familia, cito textual: ‘es mejor que él se entregue o será peor para él’, haciendo entender que tomarían represalias en el caso de no entregarse el menor”, señaló la querella.

Los progenitores manifestaron que en busca del paradero del menor, policías de Campo Grande habrían hostigado y amenazado a toda la familia.

En ese punto mencionaron el testimonio de una hermana del menor, quien a principios de julio se presentó ante la Fiscalía de Instrucción Uno de Oberá y denunció que fue torturada por uniformados para que rebele el paradero de su hermano.

“Hay que subrayar también las palabras de la ex jefa de la comisaria de Campo Grande, N. P.: ‘le pago un asado al que lo atrape’, todo ello escuchado por esta parte. Tanto la publicación de la imagen y las palabras antes relatadas, nos da el parámetro del nivel de ensañamiento que había contra el menor, usando incluso el recurso de ofrecer una especie de premio a quien lo atrapare”, remarcó la querella.

“Esposado y mojado”
En otro tramo se menciona que Pintos fue detenido el 14 de junio, cuando “estaban de guardia los policías M. V., D. M. y B., todos dependientes de la comisaría de Campo Grande”.

“Unos días después, en circunstancias que el joven se encontraba esperando para declarar, la madre se acerca a la víctima y éste le dice textualmente: ‘mi cuerpo no tiene marcas, pero mi cabeza esta hecha un globo de los golpes que me dieron, cuando salga de acá quiero hacer una denuncia, más que esto no te puedo contar, pero cuando salga de acá te voy a contar todo’”, se precisó en la denuncia.

En tanto, el 25 de junio la guardia de la comisaría fue alertada por otros detenidos del presunto intento de suicidio. Según la Policía, Pintos estaba colgado con una sábana.

Para la querella, no es un dato menor que la víctima “estaba en la misma celda que los demás, todos mayores de edad. Expresando esta parte que son falsos los dichos sobre que Gabriel hubiera en algún momento mencionado o insinuado tener intenciones de quitarse la vida”.

Luego de ello, según se precisó en el escrito, “testigos afirmaron haberlo visto llegar con los policías al hospital, estando en un estado de inconsciencia, esposado y mojado. Sin dudas un actuar poco profesional, pues no había necesidad de tener esposada a una persona que no estaba consciente. Tampoco se explica por qué motivo se encontraba mojado”.

Asimismo, se detalló que estando internado, en un momento de lucidez, el menor le contó a su mamá que “M., V. y S. me sacaron de la celda al patio en donde me pegaron en la cabeza y costillas, y también me llevaron al ‘cuarto oscuro’ y me sumergían la cabeza en el agua y me pegaban. Otro día me llevaron al ‘arroyo del medio’, donde me ahogaban, me pegaban y exigían que cuente dónde estaban unas cosas robadas, y yo no sabía”.

La querella aportó tres testigos

La causa por el deceso del menor está a cargo del juez Pedro Piriz, subrogante del Juzgado de Instrucción Uno de Oberá, bajo la carátula de “muerte dudosa”..

En paralelo, la denuncia de la madre y la solicitud para constituirse como querellantes se tramita ante el Juzgado de Instrucción Dos.

“Son numerosos los hechos que rodean a la muerte de Gabriel Alexander Pintos que siembran las dudas sobre las circunstancias de su supuesto intento de suicidio, pues esta parte, sus padres, resaltamos que jamás nuestro hijo tuvo la intención de quitarse la vida, o siquiera mencionado, por lo que es cuanto menos sospechoso”, reafirmó la querella.

En tanto, aportaron los nombres de dos testigos que declararían sobre las presuntas amenazas sufridas por el menor; mientras que un tercero testificaría sobre las circunstancias en las que fue visto en el Hospital después del supuesto intento de suicidio.

En paralelo a la causa penal, la Jefatura de la Policía de Misiones inició un sumario administrativo interno para deslindar las responsabilidades del caso.

A fines de julio fue relevada del cargo y pasada a disponibilidad quien era jefa de la comisaría de Campo Grande al momento del hecho.

La comisario N. P. fue apartada de sus funciones y afronta un proceso penal junto con un subalterno por la sustracción de autopartes que se hallaban en reguardo de la dependencia.

El Territorio.