Más preguntas que respuestas, a 13 años de la desaparición de Mario Golemba

El 27 de marzo de 2008, a las 15:05, Mario Fabián Golemba (27) le envió un último mensaje de texto a su novia, Angélica, diciéndole que a la tardecita estaría nuevamente en la casa, en Picada Indumar, localidad de Dos de Mayo. Nunca más supieron de él.

Mañana se cumplen 13 años de la desaparición del joven que aquella misma mañana viajó a Oberá para consultar con una nutricionista porque quería aumentar de peso. Tenía pensado casarse y todos sus planes quedaron truncos.

Golemba nunca regresó y su familia, aún hoy, sigue reclamando respuestas en una investigación que apuntó hacia la Policía pero desde hace años está estancada, sin ningún tipo de avances.

“Sentimos mucha indignación pero tenemos la convicción de que la causa de Mario no debía haber llegado al extremo de pasar 13 años y sin una sola respuesta a las preguntas que plantea la familia ante la Justicia”, dijo Eliezer Golemba, hermano de Mario, en diálogo con el programa Acá te lo Contamos, por Radioactiva (100.7).

“El caso de Mario es emblemático pero no por la investigación, sino por lo que hizo nuestra familia en los primeros años, porque después la gente se fue alejando con el presentimiento de que no se iba a esclarecer nunca y mi padre quedó solo en la búsqueda y se le fue la vida en ese trajinar, sin probar qué pasó con Mario. Digo probar porque sabemos qué pasó con Mario pero la justicia se niega a avanzar por esa hipótesis”, se quejó.

Sobre su hermano, recordó que “Mario soñaba con formar una familia con la novia y no pudo por el infortunio de estar en un lugar y en un momento equivocado. Todos sus proyectos quedaron rotos al igual que nosotros, porque seguimos padeciendo su desaparición, el escepticismo de la sociedad y ni hablar de los que deberían dar respuestas a una serie de preguntas que son los gobernantes, la justicia, la fuerza de seguridad de la provincia (por la Policía), que no están al servicio de la comunidad sino de sus propios intereses y casos como el de Mario son un estorbo”.

“La única forma de que el caso de Mario no se haya resuelto es porque el poder está involucrado, esa es una certeza que tenemos como familia”, aseguró Eliezer contando que “llegamos al punto de que la última vez que fuimos al juzgado para ver el expediente la (ex) jueza Alba Kunzmann de Gauchat nos lo negó y es importante verlo para tener certezas. Mis padres nunca pudieron tener un contacto que sirva con el expediente, porque siempre fue limitado. No sabemos si dice mucho o poco, pero deberían estar los testimonios de dos testigos que son los que ese día estaban detenidos en la comisaría de Dos de Mayo y vieron como los policías golpeaban a Mario”.

De la recompensa hasta los testigos descartados

Tras la desaparición se sucedieron las más diversas hipótesis y desde el gobierno provincial hasta se anunció inicialmente una recompensa de $100 mil para quien aporte datos que permitan dar con su paradero.

Pero la situación cambió de manera rotunda a partir del testimonio de dos detenidos que declararon que ese 27 de marzo vieron que efectivos de la Comisaría de Dos de Mayo tenían esposado a Golemba. Escucharon que lo golpeaban y que él decía que no había hecho nada. Luego lo subieron a un móvil y no lo volvieron a ver.

Ambos testimonios fueron incorporados en el expediente que se tramita en el Juzgado de Instrucción Uno de Oberá, a cargo de la ahora ex jueza Kunzmann de Gauchat, quien insiste con que se trató de una desaparición de persona y nunca dio lugar al careo entre los testigos y los uniformados que entonces se desempeñaban en la Comisaría de Dos de Mayo, tal como pretende la defensa de la familia.

A partir de dichos testimonios fueron removidos el jefe y el personal de dicha dependencia. Por ello, la familia siempre sospechó del accionar policial.

Los padres de Mario se entrevistaron varias veces con los testigos que dijeron haberlo visto. “Me quedó grabado que uno de ellos nos contó que Mario les decía a los policías: ‘Por qué me hacen esto, si yo no le hice mal a nadie’, que es una frase que él decía siempre. Por ejemplo, yo le decía que guarde la bici para que no le roben, y me contestaba: ‘Para qué, mami, si yo no le hice mal a nadie no me van a hacer nada a mí’. Por eso cuando escuché esa frase me vino la imagen de Mario”, relató en su momento Irma Komka, la mamá, en una entrevista con El Territorio.

En abril del 2016, la familia sufrió otro duro revés con el fallecimiento de don Antonio Golemba, el papá de Mario, quien perdió la salud en busca de respuestas.

Además del dolor por la desaparición, la familia padeció el accionar de inescrupulosos que pretendieron lucrar con su sufrimiento, como un comisario de la Policía que se hizo pasar por investigador privado y les solicitó una importante suma de dinero que no llegaron a pagar.

Una foto con Mario

Para mañana, entre otras actividades previstas, con el objetivo de realzar la figura de Mario y el irrefrenable deseo de obtener justicia, la familia propuso que “en redes sociales la gente suba una foto de Mario, o con carteles exigiendo saber la verdad, para que las autoridades sepan que hay necesidad en la sociedad de obtener justicia para mi hermano”.

“El caso Golemba no debe estar caratulado como una simple desaparición de persona, sino como una desaparición forzosa que merece ser investigada como tal”, dijo Eliezer y cerró lamentando que “los organismos de derechos humanos brillan por su ausencia, tanto a nivel provincial como nacional”.

El Territorio.