“No puedo dormir, escucho cosas y sólo pienso en hacerme daño”

Detenido desde el pasado 3 de junio, Rogelio Andrés “Koki” T. (26) -el único imputado por el homicidio de Josías Ezequiel Galeano (15)- envió una carta al juez de Instrucción Dos de Oberá, Horacio Alarcón, manifestando intenciones de atentar contra su propia vida, al tiempo que pidió asistencia profesional.

En ese contexto, el defensor oficial Matías Olivera solicitó que el implicado sea sometido a pericias que permitan determinar su estado mental, como también si comprende la criminalidad de sus actos.

Asimismo, se pretende dilucidar si el detenido escribió la misiva por su propia voluntad o fue obligado a ello, ya que si bien habría sido escrita por su puño y letra, incluye términos formales que hacen pensar que le fue dictada.

Ante la recepción de la carta, el magistrado ordenó que se mantenga una custodia reforzada en la celda de la Seccional Tercera donde se halla detenido.

En tanto, las pericias psicológicas se realizarán luego de la feria judicial de invierno, según precisó un vocero del caso.

El Territorio accedió en exclusiva al contenido de la misiva, cuyo contenido se reproduce textualmente a continuación.

“El que suscribe, con el mayor respeto y consideración que su persona y cargo merecen, el detenido Rogelio Andrés T. alojado en la Seccional Tercera de Oberá, Misiones, con el motivo de que usted quiera tener a bien en concederme ayuda psicológica o psiquiátrica por el motivo que no puedo dormir, escucho cosas y sólo pienso en hacerme daño o matarme”.

“Sólo tengo 26 años y no quiero terminar de esta manera. La muerte me persigue día y noche. Gracias Dios no me encuentro solo y los compañeros no me dejan actuar conforme a mis pensamientos”, concluye el escrito que ya consta en el expediente judicial.

Presunta confesión

Rogelio Andrés “Koki” T. fue detenido el pasado 3 de junio, el mismo día que la Policía halló el cadáver de Josías Galeano, clausurando una angustiosa búsqueda que se extendió por 34 días.

La acusación sobre imputado se basa en el relato de un testigo, identificado como Diego Armando F. (25), quien en su declaración testimonial ante el juez Alarcón indicó que el sospechoso le confesó la autoría material del hecho.  

Josías Galeano tenía 15 años.

“Koki me dijo que le hizo una llave con el brazo y le tenía del cuello, y ahí el otro le pegó con la mano para arriba y le pegó en la cara y él dijo que le terminó de matar haciéndole una llave con la mano, que le apretó más fuerte. Me dijo que estaban los dos solos, no me dijo dónde fue, sólo dijo que lo mató y que lo tenía enterrado en el Yazá, donde había un pantano lleno de musgos y camalotes. Y ahí me dijo si yo le podía comprar pan y mortadela”, mencionó.

Sobre el día en que el implicado le habría confesado el hecho, del cual no precisó la fecha, mencionó que lo mandó a llamar por intermedio de dos menores a los cuales no conoce. 

“Yo estaba en mi casa y ahí los gurisitos me llamaron, no los conozco, seguro son del barrio. Después del medio día fue eso. Me dijeron que Koki me llamaba, y ahí yo no sabía nada lo sucedido, lo que estaba pasando. Me acerqué confiado, ahí fui hasta la calle 1 de San Miguel, fui solo y estaba Koki. Ahí me dijo lo que él hizo. Él dijo que hizo una macana y que tenía al desaparecido, y le tenía matado, y no me dijo el nombre de quien era el desaparecido. Le dije que no me podía involucrar en nada, que no me podía meter en problemas y ahí el amenazó de matarme a mí y a mi familia, si yo decía algo”, se cita en el expediente.

“Le tuvo que matar”

El testigo aseguró que no conocía a Josías. Tampoco supo precisar por qué el implicado lo eligió para confesarle el crimen, ya que apenas eran conocidos del barrio.

“No me dijo en qué fecha lo hizo, sólo que hizo una macana. Yo estaba aterrado. Me dio 400 pesos para que le compre pan y mortadela, plata tenía un montón, tenía una mochila negra y tenía más plata. Adentro de una bolsita en la mochila tenía la plata”, indicó.

Señaló que compró la comida en un kiosco de calle 1, mientras que el acusado lo aguardaba sobre la misma arteria.

“Fui solo al kiosco y le traje el pan y la mortadela (…) Yo le dejé eso y me fui a mi casa. No me quería meter y él me dijo que si yo abría mi boca mi familia corría riesgo. Se notaba que estaba malo, así como amenazándome”, agregó.

Si bien en el inicio de su declaración el testigo manifestó que el sospechoso le confesó el homicidio y luego le pidió que le compre pan y mortadela, sobre el final se contradijo: “Koki me contó todo después que yo le compré las cosas”.

Otro aspecto que despierta interrogantes es que en todo momento Diego Armando F. mencionó que el imputado aseguró que el cadáver fue arrojado al arroyo Yazá, en Campo Viera, cuando en realidad fue encontrado en una chacra de Oberá.

“Koki también me dijo que le tenía atado del cuello con una soga, y ahí le ató en una piedra y lo tiró en el agua”, detalle que no condice con la profundidad del lugar donde encontraron el cuerpo, un bañado de pocos centímetros.

“Koki me dijo que ellos se mandaron una macana juntos y que ahí le tuvo que matar para que no lo delate. Yo le agarré miedo por lo que Koki me contó. Dijo que lo mató y lo llevó al Yazá, que es por Campo Viera me dijo. Koki no me dijo cuánto tiempo hacía que estaban juntos con el gurí”, mencionó.


El cadáver sigue en la morgue

Hoy se cumplen 44 días del hallazgo del cadáver de Josías Galeano, cuyos restos siguen en la morgue judicial de Posadas, ya que la familia pidió una segunda autopsia y hasta el momento la Justicia no resolvió al respecto.

“Quiero traerlo, velarlo y que descanse en paz”, subrayó Carolina Ramírez, la madre de la víctima, en la marcha por justicia que se realizó el pasado miércoles en el centro de Oberá.

“Como mamá quiero respuestas, quiero que el juez y la fiscal hagan las cosas bien y que los asesinos paguen. Yo sigo en pie por mis otros hijos, porque no se imaginan el dolor que siendo todos los días. Josías todavía era un chico, ni novia tuvo y lo asesinaron de la peor manera”, comentó entre lágrimas.

Cristian Galeano, papá de la víctima y Policía de profesión, opinó que “todo esto está muy lento. Dan muchas vueltas, tardan y no vemos avances. Queremos resultados porque acá mataron a un inocente”.

La autopsia realizada en la morgue judicial no pudo determinar la causa de muerte debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo. Por ello, la identificación fue posible por los tatuajes que tenía el chico.


En cifras

34

La angustiosa búsqueda del adolescente duró 34 días. El mismo día que Koki fue detenido, la Policía halló el cuerpo del chico en un bañado de Oberá.

El Territorio.