El padrastro y el hermano de Batista complicaron su principal coartada

La principal coartada de la defensa del fisicoculturista Javier Orlando Batista (41) pasa por la presunción de que Yenifer Guayaré (29) se hallaba muy alcoholizada al momento de producirse la lesión que la dejó cuadripléjica, versión que ayer quedó en dudas a partir de las declaraciones del hermano y el padrastro del acusado.

En la segunda audiencia del debate oral ambos testigos desmintieron que hubo canilla libre en la fiesta del 15 de diciembre del 2016, en el Club Cooperativa de Oberá, confirmando lo que el miércoles declaró Guayaré y contradiciendo la versión que dieron Batista, su hermana y su mamá.

Además, ante el Tribunal Penal Uno el padrastro del imputado subrayó que él llevó dos cajas de champán y que fueron por lo menos tres personas las que esa noche tomaron varias botellas de esa bebida, cuando 24 horas antes el fisicoculturista, su hermana y su madre afirmaron que sólo Guayaré y el padrastro de su pareja habían bebido champán.

Incluso, el hermano del implicado reconoció que luego de la cena se sentó con unos amigos y “a cada rato” iba a la mesa de su familia para cargar su copa de champán.

La rueda de testigos de la víspera se completó con la médica pediatra Perla Guayaré (62), tía de la víctima con 33 años de experiencia en Salud Pública, quien la asistió en la madrugada del hecho.

“Estaba sobre una camilla y sola en el hospital, abandonada a su suerte. Hacía más de dos horas que la habían dejado y todavía ni siquiera tenía colocado el cuello ortopédico. Se largó a llorar y me contó que su pareja la estiró del pelo y se golpeó contra el cordón”, aportó la profesional.

También cuestionó la metodología de traslado de la paciente desde el lugar del hecho y la posterior atención en el Samic.

Batista, el acusado, declaró el miércoles en el inicio del debate. FOTO: Macarena Bordón.

Accionar sospechoso
Sobre la madrugada del hecho, la médica contó que alrededor de las 3 de la madruga recibió una llamada del hospital para informarle que su sobrina estaba en la guardia.

“Llegué a las 3.30 o 4 de la madrugada y la encontré tirada en una camilla, toda ensangrentada llorando. Me dijo que no podía mover las piernas ni los brazos. Sólo le habían suturado y mal la cabeza”, detalló ante el Tribunal.

Y agregó: “No pudo comunicarse con su familia. No entiendo por qué la abandonaron y no avisaron. Por qué su presunta pareja hizo eso. Si no hubo nada raro, por qué no llamaron a la familia. ¿No es sospechoso eso? ¿Usted deja tirado a su familiar y se va a su casa?, me pregunto. ¿No habrá algo oculto? ¿No la habrá lastimado a propósito?”.

Mencionó que si bien el hospital Samic cuenta con el equipamiento necesario, hasta el momento de su intervención a su sobrina no le habían hecho ningún estudio.

Se puso en contacto con un traumatólogo y, por los síntomas que tenía la víctima, se hizo evidente que se trataba de un cuadro grave que requería la derivación al Madariaga de Posadas para una cirugía urgente.
Luego se confirmó que padecía una fractura de columna cervical y un derrame que comprimía la médula, lo que le ocasionó invalidez de por vida.

Consultada sobre el accionar del médico de guardia Luis Derna, quien recibió a su sobrina en el Samic, opinó: “Creo que por su inexperiencia se manejó mal y no pidió ningún estudio. Hasta el momento en que llegué no había hecho absolutamente nada. Era obvio que tenía una lesión en la médula y necesitaba una tomografía, pero el médico estaba durmiendo. Creo que ni se quiso levantar para hablar conmigo”.

“No estaba alcoholizada”
La doctora Guayaré también cuestionó seriamente la forma en que Batista y su familia cargaron y trasladaron en un auto particular a la paciente, cuando el sentido común indica que deberían haber solicitado la asistencia de una ambulancia.

“Por qué la levantaron, siendo que todo el mundo sabe que cuando una persona se lesiona la cabeza y el cuello como ella no hay que levantarla sin tomar ciertos recaudos o llamar al 107 de las ambulancias”, subrayó.

En ese sentido, criticó que el acusado y su hermana hayan trasladado a la víctima hacia el hospital “en un auto pequeño y sin ninguna medida de seguridad”.

“No se puede levantar a un paciente así como lo hicieron. Se debe usar un cuello ortopédico y una camilla rígida. La llevaron y la dejaron tirada en el hospital diciendo que estaba alcoholizada, pero no estaba alcoholizada. Y lo digo porque tengo 33 años de experiencia. Sí estaba muy dolorida, en shock y llorando”, opinó la profesional.

Guayaré también declaró en el primer día del juicio. Para hacerlo, solicitó que el imputado sea retirado de la sala. FOTO: Macarena Bordón.

Ante una consulta de la fiscal Estela Salguero, quien preguntó si la deficiente atención en el Samic pudo haber agravado el cuadro de su sobrina, Guayaré insistió con que el médico de guardia se manejó mal y hasta fue prejuicioso, porque “por más que el paciente esté alcoholizado, que en este caso no lo estaba, se hacen los estudios”.

También indicó que ningún profesional interviniente le mencionó el supuesto tumor preexistente que afectó a la víctima.

Orlando Flosi, codefensor de Bastista, le preguntó qué concepto tenía del imputado, a lo que respondió que no tenía mayor trato pero “después me enteré que tenía carácter violento y que ya le había roto un celular a mi sobrina”.

Versiones contrapuestas
En la víspera también aportó su testimonio Juan Toth (55), padrastro del acusado, quien contradijo lo que hasta el momento aparecía como la coartada más sólida de la defensa: la teoría de que en la fiesta del Club Cooperativa hubo canilla libre y Yenifer Guayaré estaba ebria, lo que habría propiciado su caída y la lesión.

Un día antes el fisicoculturista, su madre y su hermana afirmaron que la chica y Juan Toth tomaron siete botellas de champán solos porque era gratis.

En cambio, ayer el hombre indicó: “Yo llevé las cajas de champán y también compré gaseosas. La bebida no era gratis”.

“Los que más tomamos fuimos Yenifer, mi hijo (Matías) y yo. Mi hijo venía a servirse a cada rato”, reconoció.
Sobre el lamentable suceso que derivó en la seria lesión de Guayaré, señaló que en un momento su esposa salió hacia la calle y él fue al baño. Enseguida su señora se acercó para pedirle las llaves del auto porque había pasado algo con su hijastro y la novia.

Indicó que antes había visto que Guayaré “se levantó de la mesa y le dijo (a Batista) que se vaya a la mier…”, pero otros familiares afirmaron que le dijo “hijo de p…”.

Con relación al traslado de la víctima al hospital, Toth indicó: “Fueron Javier y mi hija, mi señora se quedó conmigo”.

Esta última declaración también contradijo el aporte de los demás integrantes de la familia, quienes incluyeron a la madre de Batista en el traslado al Samic.

Por ejemplo, Matías Toth (27) -hermano del acusado- mencionó que “mi mamá también fue al hospital en el auto”.

Comentó que su papá llevó el champán y lo puso en el freezer. El mismo testigo agregó que luego de la cena se sentó con amigos y “a cada rato” iba a la mesa de su familia para servirse.
El debate continuará el próximo miércoles, desde las 8.30, ocasión para la que fueron citados cuatro testigos.

El Territorio.