Pareja fue atacada por una patota y la mujer podría perder su embarazo

Lo que comenzó como una jornada de descanso y diversión, culminó con el ataque de una patota que derivó en serias consecuencias para una joven embarazada y su pareja, quienes resultaron con lesiones de diversa consideración y hasta fueron amenazados con un arma de fuego, según denunciaron ante la comisaría de Campo Ramón.

El hecho se registró el último lunes en un camping de la citada localidad, sobre ruta provincial 103, a unos ocho kilómetros del centro de Oberá.

A consecuencia de la brutal agresión, Yamila Retamoso (22) padeció desprendimiento de placenta y pérdidas, lo que puso en serio riesgo el embarazo de dos meses que está cursando, una situación que generó gran angustia en la joven y su pareja, Hernán Avellaneda, que también fue agredido.

Las víctimas identificaron a varios de los agresores y el martes fueron detenidos dos de ellos. Se trata de Orlando G. (35) y Gastón P. (23), este último suboficial del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) con prestación de servicio en la Unidad Penal II de Oberá.

En tanto que el miércoles fue capturado Guillermo D. S. (24), alias “Dinho”.

Además, se hallan prófugos Leandro G. y otro sujeto conocido por el alias de “Paraguay”, quien además de participar del ataque en el camping habría sido quien los amenazó con un arma de fuego, tal como precisaron los damnificados.

“Nos lastimaron mucho y todo porque apagamos la música para volvernos a Oberá. Fue una locura. A mi pareja le pegaron en la cabeza con un bate y lo podrían haber matado. A mí me pegaron en la panza y ahora corre riesgo la vida de mi bebé. En el hospital me explicaron que entró sangre en la placenta y eso podría tener graves consecuencias”, lamentó Retamoso.

“Entre diez y doce personas”
Además, por las lesiones sufridas los damnificados perderán varios días de trabajo, con el perjuicio que ello implica.

El Territorio visitó a la pareja en su casa de Oberá, donde se reponen de las lesiones y aguardan novedades judiciales respecto de la causa que se tramita ante el Juzgado de Instrucción Dos.

Al respecto, Avellaneda precisó que “el grupo que nos atacó era grande, entre diez y doce personas, de los cuales reconocimos a algunos. Detuvieron a dos y otros están prófugos, por eso estamos con miedo de que quieran tomar venganza. Yo desde el lunes casi no puedo dormir porque me sobresalta cualquier ruido”.

Con relación al hecho, comentaron que aprovechando el feriado decidieron ir a un camping con una pareja amiga y todo transcurrió con normalidad hasta las 18.30, aunque observaron que el grupo al que pertenecían los agresores estuvo consumiendo alcohol y marihuana.

“Toda la tarde estuvieron fumando porro”, precisó el joven.

A eso de las 18.30 sus amigos ya habían regresado a Oberá y comenzaron a juntar sus cosas porque a las 19 estaba previsto que los busque un remís.

“El problema empezó cuando apagamos la música. Ahí nos empezaron a decir cosas y se pusieron cada vez más violentos. En un instante se abalanzaron sobre nosotros y nos atropellaron. Uno tenía un bate y le golpeó a mi pareja. A mí me dieron un codazo en la panza y después un batazo en la pierna”, detalló la joven, tras lo cual exhibió una fuerte excoriación con hematoma en la pierna lastimada.

A varios de los agresores los conocían de vista, entre ellos al penitenciario que fue detenido por orden judicial.

Locura en la ruta
Ante la disparidad numérica trataron de defenderse como pudieron y subieron al remís, pero ahí empezaría la segunda parte de la pesadilla.

“Paramos en la entrada para llamar a la Policía y ahí nos atacaron de vuelta. Todavía no sé cómo zafamos, cómo no nos mataron, porque estaban muy sacados. Nos tiraron piedras y botellas, el remisero quedó en shock y no podía arrancar el auto. Por suerte pudo y salimos hacia Oberá, pero lo que vivimos en la ruta fue de terror”, graficó el muchacho.

Según su relato, los agresores los siguieron en un Corsa negro y trataban de chocarlos o cerrarles el camino.

Con lágrimas de angustia por revivir ese momento, Retamoso aseguró: “Lo peor fue cuando nos persiguieron, como que querían que tumbemos. Y al llegar a la rotonda de la ruta 14 nos apuntaron con un arma. Ahí sentí una cosa muy fea en la panza”.

Quien los apuntó habría sido el sindicado como Paraguay, quien hasta el momento no fue identificado con nombre y apellido.

Golpeada, dolorida y en estado de shock, por decisión de su pareja el mismo remís trasladó a la joven embarazada hasta el hospital Samic, donde le practicaron las curaciones de rigor, la sometieron a estudios y constataron el desprendimiento de placenta.

“Estoy con dolores en todo el cuerpo por los golpes y tengo que hacer reposo por quince días para tratar de recuperar la placenta; si no, puedo perder a mi bebé. Mi mayor temor es ese, que le pase algo al bebé. Está en juego la vida de un inocente. Es mucho el daño que nos hicieron”, lamentó.

A su lado, su pareja reclamó que las autoridades “encuentren a todos los agresores y paguen lo que hicieron. Y a nosotros sólo nos queda rezar por nuestro bebé”.

El Territorio.