Prisión perpetua para De Mattos, Gómez y Rodríguez, los ex policías que torturaron a Hugo Wasyluk

El ex sargento Pedro De Mattos (48), el ex cabo Carlos Antonio Gómez (33) y el ex agente Ricardo Javier Rodríguez (37), fueron condenados a la pena de prisión perpetua como coautores del delito de tortura seguida de muerte de Hugo Miguel Wasyluk (38).

El fallo condenatorio fue dictado por los jueces del Tribunal Penal Uno de Oberá, Francisco Aguirre (presidente), José Pablo Rivero y Jorge Villalba (subrogante), en consonancia con los requerimientos tanto de los fiscales, Myriam Silke y Elías Bys, como de los abogados querellantes Rafael Pereyra Pigerl y Vannela Vignolles.

Carlos Antonio Gómez, condenado a prisión perpetua.

Para los magistrados no quedan dudas de que los tres, que cumplían funciones en la Comisaría de Villa Bonita y fueron quienes detuvieron a Wasyluk, fueron autores de la golpiza que derivó en la muerte de la víctima horas después en un calabozo de la Comisaría Primera de Oberá.

Ricardo Javier Rodríguez, condenado a prisión perpetua.

Los oficiales Jorge Antonio Heijo (en actividad) y Wilson Ricardo González (retirado), en tanto, recibieron condenas de 8 y 5 años de cárcel, respectivamente, porque siendo parte de la misma comisión no hicieron cesar las torturas ni las denunciaron ante sus superiores. Fueron declarados culpables de omisión de evitar el delito de tortura en concurso real con encubrimiento.

Jorge Antonio Heijo, condenado a 8 años de prisión.

Paralelo a la pena de prisión, de cumplimiento efectivo en la Unidad Penal de Loreto, los magistrados decidieron para el quinteto la inhabilitación especial perpetua para desempeñarse en cargos públicos e inhabilitación para tener o portar armas de todo tipo.

Wilson Ricardo González, condenado a 5 años de prisión.

Los cinco fueron esposados e inmediatamente detenidos por el Grupo de Intervención Especial Penitenciario del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) por medio de un operativo impecable que primero los mantuvo a resguardo de alguna posible agresión, teniendo en cuenta la tensión que se vivió momentos posteriores a la sentencia y después los custodió hasta los móviles que los trasladaron al penal de Cerro Azul para la cuarentena previa a sus alojamientos en Loreto.

Los de la Primera, absueltos

En cuanto a los policías de la Comisaría Primera de Oberá, acusados de incumplimiento de los deberes de funcionario público, comisario mayor retirado Miguel Ángel “Pingo” Espíndola (era jefe de la Primera) y sus subalternos: Carlos Ariel Lentini, Roxana Andrea Harasimezuk, Alejandro Fabián Núñez, Luis Alberto Silva, Hugo Ariel Basaraba y Gustavo Javier Fontana, fueron absueltos “por el beneficio de la duda” por los magistrados obereños. El médico policial José Orlando Morales (retirado) también fue absuelto, aunque en su caso porque fue declarada extinguida la acción penal.

Jorge Villalba, Francisco Aguirre y José Pablo Rivero, jueces del Tribunal Penal.

Estos funcionarios prestaban servicio en la dependencia obereña y cubrieron varias guardias mientras Wasyluk estaba detenido. Para la fiscalía y querella, subestimaron el grave cuadro y pedidos de asistencia médica del detenido, que agonizó alrededor de 27 horas y murió sentado en el inodoro, por eso también habían requerido penas de prisión que iban de 6 a 3 años, aunque al final los jueces fallaron lo contrario.

Detención, tortura y muerte

Según se probó en la instrucción y se corroboró en el debate oral, la noche del 25 de abril de 2011 Hugo Miguel Wasyluk fue reducido, esposado y torturado por De Mattos, Gómez y Rodríguez, efectivos de la Policía de Misiones que prestaban servicio en la Comisaría de Villa Bonita, en complicidad con dos superiores (Heijo y González) que participaron del operativo y no hicieron nada para evitar los abusos.

Luego fue trasladado a Oberá, donde el médico policial lo revisó a la intemperie mientras comía un asado, subestimando las gravísimas lesiones que tenía.

Finalmente, por intervención de un superior Wasyluk fue alojado en la Seccional Primera de Oberá, cuya máxima autoridad y encargados de guardia -según la acusación- minimizaron su delicado estado por lo que falleció sentado en la letrina de una celda tras 27 horas de agonía, en los primeros minutos del 27 de abril de 2011.

El Territorio.