Robaron 3 millones de pesos de establecimiento yerbatero de Oberá

Con el dato certero de que había dinero para pagar los sueldos, un grupo de delincuentes irrumpió en las oficinas de un conocido secadero de la ciudad de Oberá donde en primera instancia forzaron una caja fuerte empotrada en la pared -de la cual sustrajeron 500.000 pesos en efectivo- y luego trasladaron al exterior una segunda caja fuerte de mayor tamaño que contenía 2.500.000 de pesos, de los cuales también se apoderaron.

El hecho se registró entre las 3.30 y las 6.30 del último sábado en perjuicio del establecimiento San Miguel SA, propiedad de la familia Urrutia, ubicado sobre la Avenida de los Inmigrantes, en el barrio Villa Svea.

En la jornada de ayer, personal de la Unidad Regional II de Policía procedió a la demora de dos hombres en averiguación del hecho, aunque al cierre de esta edición aún no había indicios de los 3.000.000 de pesos.

Según averiguó El Territorio, los malvivientes forzaron la puerta de acceso a la oficina de administración que les dio paso a las dos cajas fuertes situadas en el predio.

Luego de forzar la más pequeña empotrada en la pared que contenía medio millón de pesos, llevaron hacia afuera una segunda caja fuerte de gran tamaño, indicio que hace presumir que habrían participado por lo menos tres ladrones.

Ya en el exterior, utilizando martillos y elementos punzantes -según se desprende de las marcas halladas- lograron abrir la caja fuerte y sustrajeron los 2.500.000 de pesos que había en su interior.

La denuncia fue radicada ante la Seccional Tercera por Alberto Urrutia (73), responsable del establecimiento, quien precisó que alrededor de las 7 constaron que personas desconocidas irrumpieron en las oficinas de la empresa.

Dos sospechosos
De las primeras pesquisas surgió que el predio no tiene sereno, aunque el encargado reside a pocos metros de donde ocurrió el hecho.

Luego, el trabajo de campo de la División Investigaciones, que incluyó declaraciones testimoniales y el análisis de las grabaciones de las cámaras de seguridad del lugar, halló indicios para sospechar de personal que trabaja en el mismo establecimiento.

Entre las cuestiones que avalan dicha hipótesis se destaca que los autores del hecho se dirigieron directamente hacia los sectores donde se ubicaban las cajas fuertes con el dinero dispuesto para abonar los sueldos del personal.

Otro dato que no pasó desapercibido para los investigadores fue que en los registros fílmicos se observa que los seis perros que residen en el predio deambulaban por el lugar sin sobresaltarse por la presencia de extraños -que usaban pasamontañas-, lo que probaría que conocen a los delincuentes por tener un trato cotidiano.

De lo contrario, al tratarse de animales feroces y guardianes, hubiera sido otra su reacción.

En ese contexto, con aval del Juzgado de Instrucción Dos, en la víspera se procedió a la detención en averiguación del hecho de Ramón F. (32) y Héctor M. (20). Asimismo secuestraron un teléfono que será peritado.

Ambos son empleados del lugar y fueron señalados por el damnificado como sospechosos. Un vocero de la investigación indicó que no se descarta los citados hayan actuado como dateros o entregadores.

En tanto, continúan con las averiguaciones a los fines de proceder a la detención de otros involucrados y el secuestro del dinero. 

Datos e indicios

A diferencia de otros robos millonarios perpetrados en la zona Centro de los últimos meses, en el caso de la empresa de la familia Urrutia los delincuentes no actuaron bajo la modalidad boqueteros ni ingresaron por los techos.

Tampoco usaron amoladoras ni herramientas sofisticadas para forzar las cajas fuertes, sino que utilizaron martillos o mazas y fierros. Incluso, habrían usado una barreta para forzar la puerta y las cajas fuertes.
El accionar del encargado, que vive a pocos metros, también está siendo investigado, ya que parece extraño que no haya escuchados ruidos en plena madrugada.

Los malvivientes tampoco dispusieron de mucho tiempo, ya que hasta las 3 del sábado los dueños compartieron un asado con amigos en el predio, mientras que los primeros empleados llegaron a las 6.30, lo que reduce el margen de acción de los ladrones a poco más de tres horas.

El Territorio.