Testigos complican a un ex inspector juzgado por abusos

Durante más de una hora el imputado brindó su versión de los hechos y negó la grave acusación en su contra. Incluso, su ex concubina y madre de las presuntas víctimas declaró que no cree en la versión de sus propias hijas.

En cambio, una hermana y un cuñado de las denunciantes aseguraron que observaron situaciones comprometedoras para el sospechoso.

Así podría resumirse la primera jornada del debate oral del expediente que tiene como imputado a Ramón O. (52), alias “Topo”, un ex inspector de tránsito de la Municipalidad de Oberá acusado de abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de sus dos hijastras cuando eran menores de edad.

El acusado permanece detenido desde el 28 de febrero del 2017. Actualmente, se halla alojado en la Unidad Penal VIII de Cerro Azul y, en total, lleva cuatro años y medio tras las rejas.

Ayer volvió a insistir en su inocencia, como a lo largo de todas las etapas del proceso, por lo que no aceptó la instancia de juicio abreviado, mecanismo habitual en hechos contra la integridad sexual de las personas pero que implica el reconocimiento de los cargos.

Luego de la lectura del requerimiento de elevación a juicio, resumen de la imputación, el defensor oficial Matías Olivera planteó la nulidad del proceso por un tecnismo, lo cual fue desestimado por el Tribunal Penal Uno de Oberá, órgano integrado por Francisco Aguirre, José Pablo Rivero y Miguel Orlando Moreira.

Para el Tribunal dicha cuestión ya había sido zanjada por la Cámara Penal de Apelaciones en 2018.

Grave acusación

Al momento de la denuncia, las presuntas víctimas tenían 16 y 23 años. Ambas son hijastras del imputado.

En primera instancia la mayor lo acusó de violar a su hermana menor, aunque luego amplió la denuncia y mencionó que también ella habría sido víctima de abuso sexual con acceso carnal durante los años que vivieron bajo el mismo techo.

Según la instrucción, las hermanas declararon que los abusos comenzaron cuando tenían entre 7 y 12 años.

Primero fue violada la mayor, en reiteradas ocasiones, siempre en el domicilio de la familia cuando la progenitora no se hallaba en el lugar.

Años más tarde, ya siendo mayor de edad, la joven se fue de la casa materna y cortó relación con el acusado.

En tanto, en febrero de 2017 su hermana que entonces tenía 16 años le contó que su padrastro abusaba de ella, por lo que la mayor se presentó ante la Comisaría de la Mujer de Oberá y radicó la correspondiente denuncia.

Asimismo, el relato de su hermana más chica habría revivido su propio calvario, por lo que en un momento dado la joven aseguró que ella también había sido abusada por su padrastro.

La acusación de la adolescente de 16 años fue ratificada en Cámara Gesell.

Los abusos habrían ocurrido en diferentes domicilios donde vivieron. Según las denunciantes, comenzaron como tocamientos y luego hubo acceso carnal.

En tanto, ninguna de las denunciantes fue citada a declarar en el juicio.

La defensa

Los hechos habrían sucedido en el marco de una familia acoplada y durante los primeros años fueron ocho integrantes.

En la víspera, una hermana y un cuñado de las presuntas víctimas aseguraron que vieron situaciones inapropiadas en la relación del acusado con sus hijastras.

Además declararon dos mujeres, madre e hija, quienes oportunamente asistieron en su casa a una de las denunciantes. Ambas complicaron al imputado.

Como contrapartida, la madre de las de las dos damnificadas, como también el abuelo materno, declararon que no creen en la versión de las jóvenes.

Por su parte, Ramón O. insistió en su inocencia e hizo hincapié en la vida de familia que construyó con la madre de las denunciantes.

Enumeró los lugares donde vivieron y contó que en una de las casas las habitaciones no tenían puertas, por ejemplo.

“Siempre vivimos muchas personas juntos en poco espacio para hacer lo que me acusan. Cualquier ruido se iba a saber”, subrayó ante el Tribunal.

Sobre la motivación que podrían haber tenido sus hijastras para implicarlo en el hecho, explicó que él ponía límites en la casa y eso generó ciertas rispideces.

También comentó sobre actitudes de un tío político hacia una de las chicas.

“Pienso que me involucraron porque no pudieron culpar a otra persona”, especuló al respecto.

En un tramo la fiscal Estela Salguero le preguntó si sabía que una de las presuntas víctimas tuvo un intento de suicidio, lo que puso en contexto la gravedad de las secuelas que afronta.

El debate continuará mañana, desde las 8.30, con los alegatos y la posterior sentencia.

El Territorio.