Testigos ratificaron que vieron en la comisaría de Dos de Mayo a Golemba

A pesar de los años transcurridos desde la desaparición de Mario Fabián Golemba (27), visto por última vez el 27 de marzo de 2008, desde su familia y la querella que los representa se mostraron optimistas con la marcha de la investigación a cargo del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional de Posadas.

La Justicia Federal tomó el caso hace un año y caratuló el expediente como “desaparición forzosa”, tras más de una década sin ningún avance, lapso en que la causa permaneció cajoneada en el Juzgado de Instrucción Uno de Oberá como una simple desaparición de persona.

Entre las principales novedades del caso se destaca la declaración de varias personas que se presentaron como testigos protegidos y ratificaron que vieron a Golemba en la comisaría de Dos de Mayo, en la noche del 27 de marzo de 2008, tal como oportunamente declararon dos hombres que ese día estuvieron detenidos en la citada dependencia.

En definitiva, los nuevos testimonios no hicieron más que avalar la principal hipótesis que desde un primer momento esgrimió la familia: a Mario Fabián Golemba lo hicieron desaparecer efectivos de la Policía de Misiones.

El porqué aún es una incógnita, pero no se descarta que mediante un identikit lo hayan confundido con un boquetero que entonces era intensamente buscado.

Lo cierto es que desde su arribo al fuero federal y el cambio de carátula la causa cobró un notable impulso. En tanto, actualmente se hallan en curso varias pericias.

Asimismo, por pedido de la Fiscalía Federal y la querella el caso Golemba fue incorporado al Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas (Sifebu), dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación, cuyo objeto es coordinar la cooperación con todo organismo que intervenga en la búsqueda de personas.

Gestionan recompensa

En líneas generales, el Sifebu registra todos los casos a nivel nacional de personas desaparecidas y extraviadas, como también los casos de personas halladas con identidad desconocida (NN).

El Ministerio de Seguridad cuenta con el Sistema Federal de Comunicaciones Policiales (Sifcop) que permite la comunicación a nivel nacional de todos los casos de personas desaparecidas, en tiempo real.

Además articula el intercambio de información con organismos públicos y entidades privadas que trabajen en la temática, e implementa planes de capacitación y formación para todos los miembros del sistema, así como a fuerzas policiales y de seguridad, jueces y fiscales de todas las provincias y jurisdicciones.

Por otra parte, el querellante Rafael Pereyra Pigerl explicó que se halla en trámite un expediente para el otorgamiento de una recompensa para quienes brinden datos que permitan avanzar en la investigación.

Dicha iniciativa se enmarca en el Programa Nacional de Coordinación para la Búsqueda de Personas Ordenada por la Justicia “Buscar”, que depende de la Dirección Nacional de Cooperación con el Poder Judicial y Ministerios Públicos tiene como objetivo aportar información a la Justicia, a través de los ofrecimientos de recompensa, que permitan la resolución de los distintos casos en los que se interviene.

A través del Programa Buscar, el Estado nacional dispone el marco legal necesario para que los ciudadanos aporten datos que permitan colaborar con la justicia en la captura de prófugos, búsqueda de personas extraviadas y en la resolución de casos manteniendo la confidencialidad de quien aportes datos.

Hipótesis de la querella

El 27 de marzo de 2008 Mario Fabián Golemba viajó desde Dos de Mayo a Oberá para consultar con una nutricionista, ya que pretendía aumentar de peso. Su familia nunca más lo volvió a ver.

Según la presentación realizada por el querellante Pereyra Pigerl ante la Fiscalía Federal, tiempo después se registraron testimonios que ubican a Golemba detenido en la comisaría de Dos de Mayo.

“Por lo que se pudo investigar, para dicha época en la zona centro de la provincia se estaba buscando a una banda que se dedicaba al robo, que los denominaban los boqueteros y en cada comisaría o dependencia policial había unos identikit, uno de los cuales muy parecido al de Mario Golemba. Más tarde hubo varias versiones, incluso de que también habría actuado la Brigada de Investigaciones de Oberá, y la Seccional Primera, pero lo acreditado es que lo ubica con dos testigos al menos en la dependencia policial de Dos de Mayo”, señala el escrito de la querella.

Incluso, para Pereyra Pigerl en ese momento la jueza Kunzmann de Gauchat les dio entidad a dichos testimonios y se declaró incompetente por la jurisdicción donde sucedieron los hechos, competencia del juez de Instrucción de San Vicente.

De todas formas, el Tribunal Penal de Oberá entendió que no estaba comprobado el hecho y le devolvió la competencia a la jueza.

“A Mario Fabián Golemba lo detuvo la Policía de Misiones, que no registró su detención, tampoco el ingreso a la seccional de Dos de Mayo, y se escondió a Golemba o sus restos hasta el presente”, remarcó el letrado.

Testigos clave

En mayo del año pasado El Territorio publicó en exclusiva la declaración de los testigos que vieron a Golemba en la comisaría de Dos de Mayo.

“Una noche a eso de la nueve le traen a un muchacho esposado con las manos en la espalda, pero no le hacen entrar al calabozo, le dejan al lado de la puerta y le reconozco como a Mario Golemba. Él también me reconoció y me dijo: ‘Hola, Ramón, ¿podés sacar mi celular? Yo te voy a dar el número para que llames a mi gente’, el celular lo tenía en el bolsillo de adelante del pantalón y no podía sacar porque estaba esposado con las manos atrás. No llegué a sacar el celular porque cuando estaba por meter la mano para sacarlo vinieron dos policías y le llevaron a otro lugar”.

Así comenzó la declaración testimonial de Ramón Domingo Olivera (29), el 28 de abril de 2009, ante la entonces jueza de Instrucción Uno de Oberá, Alba Kunzmann de Gauchat.

Se había cumplido trece meses de la desaparición de Golemba cuando dos internos de la Unidad Penal II de Oberá -el citado Olivera y Vas Carlos Almeida (61)- se animaron a contar que en marzo del año anterior lo vieron esposado en la comisaría de Dos de Mayo.

Pero la Justicia provincial desestimó el aporte de Olivera y Almeida y el expediente quedó encajonado trece años como una simple desaparición.

“Escuché que le pegaban”

Luego de contar que vio a Mario Golemba esposado en el pasillo que da a la celda de la comisaría de Dos de Mayo, de donde lo sacaron cuando pidió ayuda para llamar a su familia, Olivera relató: “A las dos horas por ahí, ya estaba acostado y durmiendo, vino el jefe (Ewaldo) Katz abrió la puerta del calabozo y me llamó, me dijo vení. Me llevó a una pieza al lado de la guardia de la comisaría y me empezó a pegar”.

“Me dijo ‘vos tenés que contar de un caso de robo’ que supuestamente había pasado un tiempo antes, pero cuando pasó eso yo ya estaba detenido. Y me preguntaba si conocía el nombre del muchacho que estaba ahí, por Golemba. De ahí me llevaron a la pieza adonde está la radio de comunicaciones, que queda en la parte de atrás de la comisaría y cuando pasé yendo para allá le vi a Golemba que estaba boca abajo en el piso de una camioneta de la policía, de esas de las nuevas, esposado para atrás estaba. Y tenía tapada la cabeza con algo negro, no sé si una bolsa o qué. La camioneta estaba en el garage de la comisaría, también en la parte de atrás”, agregó.

Y agregó: “Cuando yo estaba adentro de la piecita de radio escuché que le pegaban y que él decía ‘por qué me pegan si yo nunca hice nada para nadie’, también escuché que dijo que trabaja para la cooperativa de yerba y que todos lo conocen. Dijo ‘soy Mario Golemba’”.

Según su declaración, luego de alrededor de dos horas escuchó que la camioneta donde Golemba estaba esposado arrancó y se fue, tras lo cual no volvió a verlo.

El Territorio.