Tras el atentado en San Vicente, el obispo Bitar instó a “no ceder ante las mafias del contrabando y del narcotráfico”

El atentado que sufrió la jefa de la comisaría Segunda de San Vicente, oficial auxiliar María Eugenia Miranda y su pareja, también policía con rango de sargento, Camilo Flecha, afectado a la División Traslado y Custodia de Detenidos de la Unidad Regional VIII, además de su hijo de apenas 4 años, en manos de contrabandistas, generó enorme conmoción en la zona centro de la provincia.

Su casa situada en el barrio Los Lapachos fue baleada con pistolas de calibre 9mm y el coche (Peogeot 408) incendiado con bombas caseras tipo molotov, el martes a la madrugada.

La investigación apunta directamente a contrabandistas de granos enojados con los controles que desplega la fuerza provincial sobre la ruta nacional 14 y provincial 13, además de la incautación de cientos de toneladas de soja, maíz y alpiste transportados en camiones que si llegan a la costa del río Uruguay son llevadas de manera clandestina a Brasil.

En relación con eso, en las últimas horas el obispo de la Diócesis de Oberá, Damián Santiago Bitar, repudió el ataque, brindó solidaridad para la familia afectada e instó a “no ceder ante las amenazas y presiones de la mafias del contrabando y del narcotráfico”.

Lo hizo por medio de un comunicado público que dice: “Ante el gravísimo atentado perpetrado por personas mafiosas contra la integridad física, vivienda y vehículo de la jefa de la comisaría de San Vicente, oficial auxiliar María Eugenia Miranda, su esposo e hijo, deseo manifestar mi solidaridad y el de la comunidad católica de la Diócesis para con la señora comisaria, su familia y el personal de la Policía de la Provincia y Fuerzas de seguridad que procuran, en cumplimiento de la ley, no ceder ante amenazas y presiones de las mafias del contrabando y del narcotráfico que corrompen el tejido social”.

Finalmente el obispo requiere que “su valiente testimonio nos anime a todos, dirigentes y pueblo, a procurar el bien común, la fraternidad y la paz en nuestra sociedad”.

Atentado con sello mafioso que sacudió a la localidad

Tal como publicó El Territorio, se presume que los atacantes eran por lo menos dos y que llegaron caminando, tal vez con un vehículo de apoyo esperando en las inmediaciones. En la vereda los peritos levantaron 19 vainas de pistola automática como las que utilizan las fuerzas de seguridad. Ese dato permite interpretar que usaron más de una por la cantidad de balazos que impactaron en la pared de la casa, el vehículo, además del muro y la reja frontal de la propiedad. Las marcas están a la vista.

Desde el primer momento la investigación fue relacionada con el contrabando de granos, hipótesis que cobró fuerza con el correr de las horas.

Se supo que anteriormente hubo amenazas anónimas y hasta mensajes desafiantes e intimidatorios hacia la damnificada directa y algunos policías a su cargo, potenciados en los últimos días en razón de la instalación de un puesto de control fijo a la altura del kilómetro 48 de la ruta provincial 13, que conecta de modo directo con El Soberbio e indirecto con Colonia Alicia y Aurora.

En ese contexto vale aclarar que por su ubicación, San Vicente se convirtió en el paso obligatorio para el tráfico ilegal y las incautaciones de miles de toneladas de soja, maíz y alpiste transportadas en decenas de camiones cuyo recorrido debe terminar en la costa del río Uruguay (con destino a Brasil) generan pérdidas millonarias a los dueños y gestores del contrabando. Si bien no existen personas detenidas, varios nombres aparecen en la mira.

En una sola noche llegaron a retener entre cinco y seis camiones cargados de granos circulando fuera de la ruta declarada. En lo que va del año solamente en jurisdicción de la Segunda suman 23 incautaciones con más de 1.000 toneladas de soja y casi 450 toneladas de maíz sacadas de circulación.  

“Esto fue una clara advertencia, un paso más violento a lo que venían haciendo. Buscan que salgamos de la ruta pero vamos a seguir trabajando con más fuerza”, analizó la jefa de la Segunda, María Eugenia Miranda.

En ese punto reconoció que teme por su integridad, aunque le genera tranquilidad la custodia permanente dispuesta por la Jefatura a metros de su casa. “Me da miedo por mi marido y mi hijo, pero no podemos bajar los brazos ahora, este es el momento de demostrar que no siempre que quieren pasar se le va a dejar porque ahora son granos, pero mañana puede ser droga y definitivamente no lo podemos permitir”.

El Territorio.